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14 de diciembre de 2018
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Retos

No. 216 Ser enterno un instante

Pasado en claro

Ese día fue histórico y espectacular. Eran como las 5 pm, y el Sol había brillado todo el día intensamente en la Alameda de la Ciudad de México y, todo mundo estaba acalorado. De repente (como en el episodio de Woody Allen en la película Historias de Nueva York) ¡se apareció en el cielo una cabeza gigante y viviente! Era la cabeza de Octavio Paz; tan grande como la Catedral Metropolitana o el Palacio de Bellas Artes. Muy pronto la Alameda se llenó de periodistas y cámaras de televisión: el mundo entero seguía la noticia de la aparición y esperaba que la cabeza dijera algo. Pero la cabeza sólo movía de un lado a otro los ojos como si tratara de comprender qué le sucedía, por qué estaba ahí flotando.

Por fin, el martes al mediodía, la cabeza de Paz se aclaró la garganta y con mucho sentido del humor empezó a contar anécdotas de su vida.

En la primera que contó, Paz iba corriendo a su primer día de clases en la Escuela Nacional Preparatoria No. 1 y se le hizo un buen detalle comprar a cada uno de sus 60 condiscípulos unas barritas de dulce que vendía una señora al pie del portal de madera de la preparatoria. Paz le dijo a la señora que quería 60 barritas y que sólo traía 8 pesos. Ella le dijo que no había ningún problema porque las de coco costaban 6 centavos y las de alegría costaban 5 centavos y le dio a Octavio las 60 barritas en una bolsa de papel. Cuando Paz le preguntó por el cambio ella simplemente dijo “Así está bien”.

Cuando Paz entró al salón y ofreció las barritas a sus condiscípulos le sorprendió de que las mujeres que- Por Antonio Ortiz rían barritas de alegría y los hombres de coco, y se sorprendió más cuando las barritas alcanzaron exactamente para unas y otros.

¿Cuántas mujeres eran condiscípulas de Paz en el primer año de preparatoria?

Un mundo nace

Otra anécdota que contó la cabeza de Paz al gentío reunido en la Alameda fue la de una ocasión en que le quería regalar flores a Elena Garro pero no podía porque tenía que corregir unos textos, así que envió al mercado y a casa de Elena a un cómico que a veces lo visitaba: Cantinflas.

Al regresar de su encomienda Cantinflas le dijo a Paz: “Fíjese que llegando al mercado de aquí de Jamaica que me encuentro con que todas las flores rojas que tenía doña Meche en su puesto eran rosas, que la mitad de las flores amarillas eran también rosas y que la mitad de las rosas eran rojas; además de que doña Meche sólo tenía 40 flores amarillas y 30 rojas. Y pues mire, para ya no hacerme más bolas y tampoco a usted, le llevé nada más puras rosas que no eran ni amarillas ni rojas”.

Octavio no entendió ni pío, pero cuando vio a Elena ella estaba más que feliz.

¿Cuántas rosas le regaló Octavio a Elena?

Todo es presencia

Como un mes después la cabeza de Paz seguía siendo una atracción mundial y fue entonces cuando el delegado de esa parte de la ciudad decidió ir a visitarla. Al llegar saludó a la cabeza diciéndole: “Así es que usted dice que es Octavio Paz”. Ante esto la cabeza no tuvo más que enojarse y responderle: “Ya me habían dicho que usted es tan ignorante que si le digo sin miramientos que si en una familia hay 11 hermanos y que cada hermano tiene 1 hermana y a continuación le preguntara cuántos hermanos y hermanas hay en total, seguramente me contestaría una sandez”.

El delegado de inmediato contestó que obviamente eran 11 hermanos y 11 hermanas, ante lo cual la cabeza de Paz le dijo que en efecto era un ignorante y comenzó a reír tan fuerte que desapareció.

¿Qué debería haber contestado el delegado?

Soluciones al número anterior

Deshidratado
El tinaco se llenaría en 8 horas, por lo tanto Toño le enseñaría a bailar tango a Marta en 8 horas.

Desbocado

Desacertado
En 5 minutos.

 

Antonio Ortiz

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