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26 de abril de 2018
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Retos

No. 63 De literatos

En la playa

No es que Carlos Fuentes, famoso escritor mexicano, fuera supersticioso, pero el hecho es que cuando le ofrecieron una lectura de tarot, aceptó por curiosidad. Las cartas le “dijeron” a Fuentes que para que su novela tuviera éxito mundial, debía escribirla en la playa de Mazunte, en Oaxaca, y usar todo el tiempo unos lentes oscuros; ahí encontraría al verdadero amor de su vida, y ella tendría ojos verdes.

A su arribo a Mazunte, Fuentes, vestido de shorts y con unos lentes oscuros marca Armani, buscó una casita junto a la playa para alquilar que tuviera una habitación de 3 x 3 metros. Como buen escritor, Fuentes era sumamente maniático al momento de escribir: la intensidad de la luz para iluminar su máquina de escribir debía ser equivalente a la de un foco de 75 watts situado al centro de una habitación de 3 x 3 metros. Sin embargo, la primera vez que entró al cuarto, Fuentes se dio cuenta de que si al momento de escribir también iba a tener puestos sus lentes oscuros, necesitaba más iluminación. Si en lugar del foco de 75 watts colocaba uno de 150 watts, y llevara puestos los lentes Armani, vería iluminada la habitación tal y como a él le gustaba.

Era tal el “arrastre” que Carlos Fuentes tenía con las turistas en Mazunte que desde el primer día fueron incontables las danesas, noruegas, francesas, checoslovacas y japonesas que lo visitaban, pero ninguna era interesante y ninguna tenía los ojos verdes. Pocos días antes del fin de su estancia en la playa, lo visitó una turista de Islandia. Fuentes se quedó prendado de ella; sin embargo, por más que se esforzaba no podía verle los ojos (ella también llevaba puestos unos lentes Armani). Entonces, poco antes de despedirse, Carlos le pidió a la interesante islandesa que regresara al día siguiente con la esperanza de poder ver el color de sus ojos. En cuanto ella se fue, el escritor salió corriendo a la tlapalería a comprar focos.

Para poder ver el color de los ojos de la islandesa, ¿cuántos focos y de cuántos watts debía comprar Carlos Fuentes?

Terrible pérdida

Cuando Gabriel Zaid estaba en 5º de primaria escribió en una sola noche sus dos primeros cuentos que, para mala fortuna de nuestra literatura nacional, perdió el mismo día que alguien le sacó su sándwich de la mochila a la hora del recreo. Pero algo de lo que aún se acuerda Gabriel es que ambos cuentos misteriosamente se relacionaban con el número 9, además de tener menos de 100 palabras cada uno: la suma de los dígitos del número de palabras del cuento mas largo daba 9 e igual sucedía con el número de palabras del cuento más corto; la suma de los dígitos del resultado de sumar el número de palabras del primero de los cuentos más el número de palabras del segundo de los cuentos era 9, y la suma de los dígitos resultado de restar el número de palabras del menor de los cuentos al número de palabras del cuento más largo era 9. Además, Zaid recuerda que el número de palabras de ambos cuentos era un número capicúa y que si se dividía al número de palabras del cuento más largo entre el número de palabras del más corto el resultado era 1.20; y de esto último se acuerda muy bien porque ésa era precisamente su altura cuando iba en 5º de primaria.

¿Cuántas palabras tendría cada uno de esos cuentos?

Soluciones del número anterior

El comando. Dado que a cada hombre del comando le tocó el mismo número de esposas, el único divisor de 2 156 mayor a 79 y menor que 180 es 98. Entonces había 98 hombres y a cada uno le tocaron 22 esposas.

El sueño de Soraya. Sobre la cama de aire, la esfera desalojaba una cantidad de agua aproximadamente igual a su peso, o sea, 70 litros. Cuando Soraya la arrojó al agua, la esfera únicamente desalojó 7 litros de agua, entonces el nivel de la piscina bajó 63 litros. Así Soraya ahora contaba con 7 minutos para llegar hasta la orilla y tapar el tubo de agua.

Arnold. Si a cambio de 250 esposas Shwarzenegger le construía 1 000 habitaciones a Alfakim, tendríamos que por cada esposa construiría 4 habitaciones; de aquí que el trato justo sería que Alfakim le cediera 200 esposas a cambio de 800 habitaciones.

 

Antonio Ortiz

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