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15 de octubre de 2018
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Retos

No. 81 Marcianitos

De colores

Un buen día uno de los instrumentos robo­tizados de exploración en Marte comenzó a enviar una serie de datos extrañísimos, en los que se daba cuenta del hallazgo de restos de una antiquísima civilización marciana.

De acuerdo con los datos recibidos en la Tierra, a lo largo de uno de los canales de Marte habían existido, hace miles de años, cuatro pueblitos, alineados uno junto a otro y habitados cada uno por una distinta especie de marcianos. Los datos, aunque escasos y algo confusos, indicaban que había existido una especie de marcianos amarillos, enanos y cabezones, que vivían en el pueblito junto al habitado por unos marcianitos rojos, gigantes y dientones, pero que no colindaba con el pueblito en el que vivían los típicos marcianitos verdes de dos cabezas. Los datos también indicaban la existencia de cierta especie de marcianos, la más evolucionada de todas, que eran color rosa “mexicano”, muy gor­dos y cuyo organismo estaba ocupado casi totalmente por el cerebro. Los marcianitos rosas ocupaban un pueblito que no se en­contraba junto al habitado por los enanitos verdes de dos cabezas. En la última serie de datos recibidos, se mencionaba que los marcianitos rosas y muy gordos, pese a su grado de evolución, se alimentaban de los marcianos que habitaban en el pueblo que se encontraba justo a su lado.

Después de estos datos, no se recibió ninguno más. De hecho, algunos técnicos de la NASA tenían la teoría de que toda la información recibida era tan sólo una señal de que los circuitos del instrumental en Marte ya estaban seriamente dañados.

Si alguna vez existieron estos pue­blitos de marcianos, ¿de qué especie se alimentarían los marcianitos color rosa “mexicano”?

Hermanitos

En el antiguo programa de televisión “El gran premio de los 64 mil pesos” concur­saba Jaime Maussan –quien se ostenta como especialista en OVNIS–. Don Pedro Ferriz, conductor del programa, sacó de su bolsillo un pequeño sobre blanco, lo abrió y comenzó a leer: “Como usted ya lo ha de saber señor Maussan, al igual que en la Tierra, los habitantes del planeta Marte se dividen, por su sexo, en marcianos y marcianas y todos se consideran hermanos entre sí. Supongamos que una de las tantas marcianas que habitan en el planeta rojo se llama Leya y que un hermano suyo tiene un hermano más que hermanas. Ahora bien, señor Maussan, por 64 mil pesos, ¿dígame exactamente cuántos hermanos más que hermanas tiene Leya?”.

Por unos instantes Jaime Maussan se quedó pensativo para después contestar: “Señor Ferriz, eso es imposible de contes­tar, porque primero tendría yo que saber el número exacto de habitantes que hay en Marte y hasta ahora ninguno de mis ʻcontactosʼ me lo ha dicho”.

Pedro Ferriz lo miró y le dijo: “Señor Maussan, mejor suerte para la próxima vez, muchas gracias por haber concursado”.

Aunque protestó, a Jaime Maussan no le dieron el premio. ¿Cuál era la respuesta correcta?

La nave

Un día llegó un platillo volador a Tlaque­paque, Jalisco, justo a la hora de la siesta. Al aterrizar, de una escalinata descendió un marciano verde. Abrumado por el calorón que hacía, el marciano se fue hasta la céle­bre cantina Las espinas del tequila.

Después de cuatro tequilas dobles, el marciano de plano ya ni sabía en qué día estaba, por lo que se lo preguntó a un parroquiano. Con voz soñolienta éste le contestó: “Yo no sé bien, pero de lo que sí me acuerdo es que cuando mañana sea ayer, estaremos tan cerca del sábado como ahora estamos de cerquita del domingo; y si no me entiendes, pues ya sabes a quién saludarme cuando te vayas”.

El marciano, ya verde de por sí, sólo respondió: “¿Cómo dijo que dijo?”

¿Qué día de la semana era?

Soluciones al número anterior

Dinero fresco. Entraron $138 678 400 pesos a la oficina. Este problema se resuelve al calcular que Eucario se queda con 30% del dinero que cuenta y la secretaria con el 25%.

Baile planchado. Ana tuvo que planchar 9 blusas y 9 pantalones; así el producto será 81 y su reflejo en el espejo será 18, que es la suma de las blusas y pantalones planchados.

Hora de ganar. Cuando le vendió el reloj a Juan en 45 pesos en realidad perdió 5 pesos de los 10 que ya había ganado.

 

Antonio Ortiz

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