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26 de mayo de 2022
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¿Quién es?
Lucero Meléndez Guadarrama
Foto: Arturo Orta

No. 282 Lucero Meléndez Guadarrama

El estudio de las lenguas originarias desde las diversas áreas de la lingüística histórica.

A través de un correo electrónico Lucero Meléndez Guadarrama se enteró que había ganado el Premio de Investigación 2021 para Científicos Jóvenes, en el área de Humanidades, que otorga la Academia Mexicana de Ciencias. La investigadora tuvo una satisfacción extra: es la primera vez que este galardón reconoce el campo de la lingüística. Lucero dijo que “con este premio se da un paso más para visibilizar la lingüística dentro de las humanidades y esto podría inspirar a los jóvenes para que vean su potencial y las oportunidades que ofrece en diversas líneas de investigación” y comentó que la UNESCO proclamó el periodo 2022-2032 como el Decenio de las Lenguas Indígenas. Lucero estudió la licenciatura en lingüística en la Escuela Nacional de Antropología e Historia y la maestría y el doctorado en Estudios Mesoamericanos de la UNAM, donde actualmente es investigadora del Instituto de Investigaciones Antropológicas. ¿Con la multidisciplina se logran investigaciones más originales? Sí. Los estudios multidisciplinarios permiten tener una visión holística de cualquier fenómeno antropológico con aportaciones concretas desde cada disciplina. Mi perspectiva se centra en comprender la lengua y sus cambios a lo largo del tiempo sin olvidar su carácter social, es decir, entender la lengua en su contexto. La lingüística se empalma con muchas otras áreas, por ejemplo, ayuda a comprender las migraciones y contactos poblacionales desde las huellas que se van dejando en los sistemas lingüísticos, producto de las interacciones humanas recientes o remotas.

¿Cuál es su principal interés como investigadora?

Siempre me ha interesado entender el cambio lingüístico y la variación de las lenguas en el eje diacrónico, esto es, cómo explicar determinados cambios y comprender sus implicaciones culturales y sociales. Los sistemas lingüísticos cambian de manera natural al estar vivos y ser recreados en el espacio social de determinada comunidad, pero también pueden ser inducidos por contacto con otras lenguas. La lingüística histórica estudia los factores que inciden en la lengua a través del tiempo y dentro de la lingüística podemos especializarnos en distintos niveles de análisis; en mi caso, en la morfología y sintaxis de las lenguas bajas de las tierras mayas y, desde hace 13 años, en la lengua tének o huasteco.

¿Cómo surgió su interés por la familia lingüística maya?

Esa familia es interesante en el contexto mesoamericano por contar con el registro de una lengua antigua de prestigio (el ch’olano clásico o maya clásico) a través de la escritura jeroglífica y poseer una continuidad cultural que se constata a través de los más de 10000 textos registrados en el corpus jeroglífico y en la evidencia lingüística de las más de 30 lenguas mayas que actualmente se hablan.

Para mí fue fascinante entender la lengua maya clásica a través de la conjunción de la lingüística histórica con la epigrafía. Después me interesó trabajar en el tének porque era la única lengua maya fuera de la región nuclear maya, que abarca Yucatán, Chiapas, Tabasco, Guatemala y Belice. Los hablantes de tének se localizan principalmente en San Luis Potosí y Veracruz. Es una lengua poco estudiada respecto al maya yucateco; solo siete lingüistas en el mundo estudiamos el huasteco, que tiene rasgos conservadores con respecto al protomaya y representa un eslabón para comprender la historia de esa familia lingüística.

¿Se distingue México por su riqueza lingüística?

El Instituto Nacional de Lenguas Indígenas reconoce como sistemas lingüísticos independientes 364 variantes lingüísticas que tienen estatus de lengua pero quizá la variación es mayor. Los lingüistas tienen mucho trabajo por hacer pues hay diferentes perspectivas teóricas, distintos niveles de análisis lingüístico, a saber, la fonología, morfología, sintaxis, semántica, así como múltiples líneas de investigación.

¿Se discrimina a los hablantes de lenguas originarias?

Si, por eso es importante entender las diferencias lingüísticas; como sociedad nos vendría bien tener conocimientos sobre antropología y lingüística, por ejemplo, para dejar de llamar a las lenguas originarias “dialectos” y menospreciarlas. Las lenguas originarias son tan complejas como el español, o cualquier lengua indoeuropea; son sistemas complejos estructurados a través de subsistemas. Hay que apreciar y valorar esta diversidad lingüística pues está en alto riesgo de desaparecer a nivel mundial. Como lingüistas debemos ofrecer soluciones para revertir el desplazamiento lingüístico frente al español.

¿Cómo nació su interés por la lingüística?

Gracias a una amiga que estudiaba lingüística decidí hacer la licenciatura sin tener tan claro a qué me enfrentaría. Fue en el quinto semestre que encontré mi pasión por la escritura jeroglífica maya en la clase de mi maestro y amigo Erik Velásquez. Es interesante poder autoanalizarte como hablante de una lengua y reconocer los fenómenos de habla que ejecutamos al ser usuarios de un sistema lingüístico, comprender las funciones del lenguaje y la manera en que las materializamos de forma inconsciente en cualquier acto de habla, no solo desde la perspectiva disciplinaria sino también en un contexto antropológico más amplio pues lengua y cultura siempre van de la mano.

¿De qué trata el proyecto de un sintetizador de voz?

En muchas comunidades no saben escribir su lengua y no hay escuelas bilingües. Recordemos que la oralidad está antes que la escritura y esa conexión quizá sea una puerta de entrada para un mayor número de interesados en aprender tének, monolingües de español y bilingües incipientes. El doctor Abel Herrera de la Facultad de Ingeniería de la UNAM y yo buscamos innovar con un desarrollo tecnológico: un sintetizador de voz en la lengua indomexicana tének que funciona como una especie de “Siri” y tiene múltiples aplicaciones en el ámbito de la computación. En una segunda etapa, nos interesa llevarlo a otros ámbitos como el educativo, a través de una aplicación para celulares. Actualmente, estamos haciendo una adaptación para que la computadora aprenda a reconocer los sonidos y las oraciones en tének.

Queremos estimular el aprendizaje de la lengua en los niños de la comunidad. Este sintetizador podría replicarse para otras lenguas originarias en nuestro país.

Anayansin Inzunza

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