4 de febrero de 2026 4 / 02 / 2026

Ráfagas 327

Ráfagas

María Luisa Santillán

Ilustración: revista ¿Cómo ves?

Los dinosaurios estaban en auge antes de su extinción

Antes de la caída del meteorito en la península de Yucatán que causó una de las extinciones más grandes de la historia de la Tierra, hace 66 millones de años, habitó en lo que hoy es Estados Unidos una gran cantidad y diversidad de especies de dinosaurios que estaban en pleno florecimiento, sugiere un estudio reciente de la Universidad Estatal de Nuevo México. Esto contradice la hipótesis que han propuesto algunos científicos de que los dinosaurios ya iban en declive antes del impacto de la roca espacial que los remató.

Para este estudio se dataron fósiles de dinosaurios provenientes del Miembro Naashoibito, un sitio rocoso abundante en fósiles del Cretácico tardío, ubicado en Nuevo México, Estados Unidos, y se compararon con otros ya bien documentados y muy conocidos, los de la formación geológica de Hell Creek —que abarca Dakota del Norte y del Sur y Montana—. Encontraron que los fósiles de ambos sitios eran de especies muy distintas, pero tenían la misma edad.

En Nuevo México vivió el gran saurópodo de cuello largo Alamosaurus, y en Hell Creek, Triceratops, Tyrannosaurus y Edmontosaurus. Para conocer la edad de los fósiles hallados en Naashoibito los científicos midieron la dirección del polo magnético de las rocas y la combinaron con las edades geoquímicas de sus cristales de arenisca. Así, determinaron que los dinosaurios de este sitio fueron contemporáneos de los de Hell Creek al final del periodo Cretácico, justo antes de que el asteroide acabara con ellos. Este trabajo fue publicado en la revista Science.

Los dinosaurios estaban en auge antes de su extinciónOrla/Shutterstock

Qué tan bueno eres para recordar una cara

Hay personas que no pueden olvidar un rostro y tienen habilidades de reconocimiento facial excepcionales. Se les llama superreconocedoras, y su pericia para recordar una cara fue estudiada en un trabajo reciente de la Universidad de Nueva Gales del Sur. Los investigadores sugieren que esta destreza podría provenir de una estrategia de observación especialmente eficiente; al observar un rostro los superreconocedores podrían explorar sus características faciales más distintivas y relevantes, es decir, se enfocarían en aquellas que les proporcionan más pistas y les son más útiles para recordarlo. Así, no verían más cosas, sino con más precisión.

Los investigadores mostraron en una computadora fotografías de rostros a 37 superreconocedores y 68 personas que no lo eran. Se midió qué partes de un rostro veían y por cuánto tiempo las miraban. Al comparar los datos obtenidos encontraron que los superreconocedores fijaban la mirada en más puntos y exploraban mucho más los rostros. Además, con la información obtenida de ambos grupos alimentaron nueve redes neuronales (fundamentales en la inteligencia artificial) preentrenadas para el reconocimiento facial y les pidieron identificar si dos rostros eran de la misma persona. Encontraron que cuando la ia utilizaba datos provenientes de los superreconocedores era mucho más precisa al identificar los rostros que si venían de reconocedores promedio. Este trabajo fue publicado en Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, y podría impulsar el desarrollo de tecnologías de reconocimiento facial más precisas.

Qué tan bueno eres para recordar una caraIlustración: revista ¿Cömo ves?

Crean el mapa digital más completo de las carreteras romanas

Hacia el año 150 d.n.e. el Imperio romano tenía carreteras que se extendían casi 300 mil kilómetros por el Reino Unido, gran parte de Europa y hasta Egipto y Siria, según una nueva investigación publicada en Scientific Data y dirigida desde la Universidad Autónoma de Barcelona y la Universidad de Aarhus, en Dinamarca. Estos nuevos datos amplían la red en más de 100 mil kilómetros y la extienden a carreteras en la península Ibérica, Grecia y el norte de África, así como pasos de montaña sinuosos y corredores naturales.

Los datos recopilados fueron integrados en un mapa digital de alta resolución conocido como Itiner-e, que puede consultarse en línea de manera gratuita. Para crearlo se usaron informes arqueológicos; fuentes históricas como el Itinerario de Antonino y la Tabula Peutingeriana, que muestran las rutas carreteras del Imperio romano y describen las principales conexiones entre asentamientos, y mapas topográficos e imágenes satelitales. Es el mapa digital más completo y detallado de las carreteras del Imperio romano que existe; los investigadores consideran que es un recurso innovador para comprender la movilidad, la economía, los costos de transporte, la conectividad y la administración en el mundo antiguo. Asimismo permitirá comprender cómo la red de carreteras y caminos romanos influía en la circulación de personas, bienes, ideas e incluso enfermedades, y servirá como base para futuras investigaciones sobre la movilidad terrestre entre Europa, el norte de África y Oriente Próximo.

Crean el mapa digital más completo de las carreteras romanasFuente: Itiner-e, en: https://itiner-e.org/.

Reescribir la historia del T. rex

En 2006 se encontraron en la formación geológica Hell Creek, que abarca una parte de Montana, en Estados Unidos, dos fósiles de dinosaurio. Por la posición en la que están parecen haber tenido una pelea, y a eso le deben su apodo: “dinosaurios en duelo”. Los paleontólogos establecieron que uno de ellos era un Triceratops y pensaban que el otro era un tiranosaurio de pequeño tamaño, incluso un T. rex juvenil. Sin embargo, a casi 20 años de su descubrimiento una nueva investigación dirigida desde la Universidad Estatal de Carolina del Norte sugiere que en realidad se trataba de un primo de los T. rex, Nanotyrannus lancensis, una especie cuyo reconocimiento aún sigue en debate en el ámbito científico. Al analizar los anillos de crecimiento en los huesos y otros aspectos de la anatomía del desarrollo los científicos mostraron que al morir el Nanotyrannus tenía alrededor de 20 años y ya era adulto. Determinaron que tenía extremidades anteriores más grandes, menos vértebras caudales (que forman la cola) y patrones nerviosos craneales distintos a los del T. rex. El estudio, publicado en la revista Nature, puntualiza que el fósil que hoy se reconoce como de Nanotyrannus y que por años se creyó de T. rex juvenil se tomó como referencia para describir el crecimiento y comportamiento de éste, aunque los nuevos hallazgos plantean que podría reevaluarse la identificación de otros fósiles de T. rex adolescente. Como dijo en un comunicado Lindsay Zanno, una de las investigadoras principales del estudio, “Este fósil no sólo resuelve el debate, sino que da un vuelco a décadas de investigación sobre el T. rex.”

---------Cráneo de Nanotyrannus lancensis. North Carolina Museum of Natural Sciences

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