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18 de enero de 2018
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Zika, los mosquitos vuelven a la carga
Natalia Rennie

Zika, los mosquitos vuelven a la carga

Rodrigo Isaías León Villegas

Aún no se conocen los alcances que podría tener la infección del virus zika, otra enfermedad transmitida a los humanos por la picadura de mosquitos, pero éstos ya empiezan a manifestarse.

En casi todo el mundo podemos encontrar algún coctel de enfermedades infecciosas transmitidas por mosquitos. Entre las más importantes se encuentran la malaria, el dengue, la fiebre amarilla, el chikunguña, el virus del Nilo occidental y como si no bastara con las anteriores, ahora tenemos el zika. Todas estas pestes (del latín pestis que quiere decir enfermedad o epidemia) han enfermado a millones de personas y algunas de ellas, como la malaria, causaron cientos de miles de muertes tan sólo en el año de 2015 según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Al parecer otras de estas infecciones son poco letales, sin embargo, debido a la relativamente nueva aparición de algunas de ellas, como el zika, todavía no sabemos qué esperar.

La edición de enero de 2016 de la revista Scientific American reporta una posible correlación entre el zika y el nacimiento de unos 3 000 bebés brasileños con una enfermedad congénita incurable llamada microcefalia, que consiste en que el cerebro no se desarrolla por completo, la circunferencia de la cabeza es menor que el promedio y aumentan las probabilidades de padecer retraso mental. Se sospecha que este virus podría ser la causa de que el número de casos registrados en 2015 sea 20 veces superior al que se registró durante 2014, cuando el brote del zika todavía no se presentaba en Brasil. Al parecer, a las madres de estos bebés las picó el mosquito transmisor y se infectaron con el virus zika o manifestaron síntomas —aunque no definitivos— de haber tenido el virus. Además se encontró material genético de este virus en el tejido sanguíneo de un bebé con microcefalia que falleció.

Si bien estos factores sugieren que es altamente probable que el zika cause microcefalia, los científicos aún no están completamente seguros, ya que este trastorno también está relacionado con otras enfermedades de la madre durante el embarazo como la rubéola o el herpes, así como con anomalías genéticas y exposición a sustancias tóxicas.

Todavía se requiere hacer mucha más investigación sobre ésta y otras posibles correlaciones entre el zika y ciertos trastornos neurológicos. Si se comprueban, habrá que establecer medidas de prevención para que esto no se repita tanto en Brasil como en los demás países a los que llegue la infección, entre los cuales está México, pues la Secretaría de Salud (SSA) ya identificó al menos 80 casos.

Ante este panorama comienzan a aparecer muchas preguntas sobre el zika. ¿Qué lo ocasiona? ¿Cuál es su origen? ¿Cómo llegó a México? ¿Podemos evitar la epidemia? Para algunas ya hay respuesta y para otras no.

Características del virus zika

El virus zika, también conocido como ZIKAV o ZIKV, fue aislado por vez primera en abril de 1947 a partir del suero de un mono Rhesus (Macacus rhesus) capturado en el bosque de Zika, en Uganda, mientras se investigaba la ecología de la fiebre amarilla, otro virus infeccioso transmitido por mosquitos. Cinco años después se reportaron los primeros seres humanos infectados con el virus en Uganda y en Tanzania, detectados mediante análisis serológicos (la serología permite identificar los anticuerpos que utiliza el sistema inmunitario del ser humano contra ciertos agentes que causan enfermedades). En 1968 se documentaron más casos humanos en Nigeria y se pudo aislar el virus a partir de tejidos humanos. Aparentemente existen dos linajes del virus: el africano y el asiático.

El virus zika es un arbovirus (del inglés arthropod borne-virus), esto quiere decir que es un tipo de virus transmitido por artrópodos, insectos principalmente. Los mosquitos transmisores de este virus son varias especies del género Aedes (que significa odioso en griego); las especies que pueden infectarse con el zika son Aedes vitattus, A. furcife, A. africanus, A. luteocephalus y A. aegypti. El tiempo de incubación del virus, es decir, el periodo que va de la inoculación en el organismo humano del virus por medio de la picadura del mosquito hasta que se presentan los primeros síntomas de la enfermedad, oscila generalmente entre tres y 12 días. Alrededor del 25% de las personas infectadas desarrollan los síntomas de la enfermedad; quienes se infectan y no presentan síntomas podrían estar sólo jugando el papel de almacén o reservorio del virus.

Los síntomas ocasionados por el virus duran generalmente entre cuatro y siete días y suelen ser muy molestos. Algunos de ellos son fiebre leve, conjuntivitis no purulenta (sin pus), dolor de cabeza, dolor en músculos y articulaciones, astenia (debilidad o fatiga), vómito, diarrea, dolor abdominal, salpullido que suele comenzar en el rostro y extenderse a todo el cuerpo, y dolor retro-orbitario (en la parte posterior de los ojos). Las personas infectadas deben evitar tomar aspirina ya que existe el riesgo de que se presenten hemorragias. Para evitar que la infección se propague sin control es necesario que, después de confirmarse la infección, se utilicen pabellones o mosquiteros para evitar que los mosquitos que piquen al paciente contraigan el virus e infecten a otras personas.

Hasta el momento la tasa de mortandad del virus zika ha sido muy baja. En Brasil, por ejemplo, el Ministerio de Salud reporta que hasta enero de 2016 el virus probablemente ha causado la muerte de tres personas: un hombre que también padecía lupus (enfermedad que debilita el sistema inmunitario), una chica de 16 años y un bebé.

Dispersión en América

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su informe del 16 de octubre de 2015, el virus ha estado circulando de manera autóctona, es decir que el contagio ocurre dentro del continente, desde febrero de 2014. También reporta que el primer caso se presentó en la isla de Pascua, Chile; posteriormente el virus llegó a Brasil y desde entonces se ha diseminado en otros países de América. La OMS no ha emitido informes sobre el número total de casos confirmados en América ni en el mundo, probablemente debido a que todos los días se presentan nuevos contagios, pero sí ha publicado boletines sobre brotes epidemiológicos para algunos países latinoamericanos, entre ellos México. El 28 de enero de 2016 anunció que el zika ya ha llegado a 22 países de América y que durante el año podría afectar a hasta 4 000 000 de personas. Tres días después, la OMS decidió declarar un estado de emergencia de salud pública de importancia internacional debido al "aumento explosivo" que ha tenido el zika en el continente y porque en 2014 en la Polinesia Francesa parece haber ocurrido algo similar a lo que Brasil reportó a finales de 2015.

La vigilancia del zika en México comenzó antes de dicho anuncio de la OMS. La entonces titular de la SSA, la doctora Mercedes Juan López, en una rueda de prensa el 26 de noviembre de 2015, en el marco de la XII Reunión Ordinaria del Consejo Nacional de Salud, celebrada en México, confirmó los dos primeros casos autóctonos del virus zika nacionales, uno en Nuevo León y el otro en Chiapas, así como un caso presuntamente importado de Colombia. El diagnóstico de ambos casos fue confirmado por el Instituto Nacional de Diagnóstico y Referencia Epidemiológica (INDRE, ver ¿Cómo ves? No. 189). Hasta el momento las autoridades sanitarias de México no han dado a conocer si el virus que afectó a los pacientes mexicanos pertenece al linaje asiático o al africano. Según la SSA, hasta el 3 de febrero se habían presentado 37 casos de zika en México en los estados de Oaxaca, Nuevo León, Chiapas, Jalisco y Sinaloa; además se reportaron algunos casos en Tamaulipas y en Querétaro de personas que se infectaron con el virus fuera del país.

En Estados Unidos ya se presentaron también los primeros casos no autóctonos del virus. Se trata de personas que se contagiaron tras viajar a países con el brote. Como medida precautoria, desde diciembre de 2015 los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC por sus siglas en inglés) recomiendan a las mujeres embarazadas posponer sus viajes a los países donde se han detectado brotes epidemiológicos y a todos evitar las picaduras de mosquitos. La OMS, sin embargo, ha insistido en que "no se debe aplicar restricción alguna a los viajes o el comercio con países, zonas o territorios con transmisión del virus del zika" y en que "los viajeros deben tener acceso a información actualizada con respecto a los posibles riesgos y las medidas apropiadas para reducir la posibilidad de verse expuestos a picaduras de mosquitos".

Amenaza mosquito

Desde 1995 sabemos que el clima de nuestro planeta está cambiando y que la temperatura mundial promedio va en aumento, pues cada año resulta ser más cálido que el anterior. Este aumento de la temperatura ha favorecido que los artrópodos transmisores de muchas enfermedades aceleren su crecimiento, reproducción y distribución geográfica. En el caso particular de los mosquitos hemos podido observar que sus poblaciones aumentan cuando tienen acceso a sangre fresca (sobre todo la humana), calor, humedad, agua estancada, maleza y basura.

Este coctel de condiciones maravillosas para los mosquitos propicia su proliferación y a su vez la de virus como el zika, chikunguña y dengue, que hacen una gran verbena de enfermedades. Mientras no podamos deshacernos de estos peligros alados, debemos llevar a cabo acciones para evitar caer presa de los agentes patógenos que pueden llegar a transmitirnos.

Aunque es casi imposible evitar en algún momento de nuestra vida la molesta picadura de mosquitos, hay ciertas medidas que podemos tomar para reducir el número de encuentros con estos insectos: usar pantalones largos y camisas de manga larga, ponernos repelentes (de preferencia los que contienen DEETIR3535 o Icaridina) y usar ropa de colores claros. Además en cuanto a nuestra vivienda y sitios aledaños lo que hay que hacer para evitar que los mosquitos transmisores se reproduzcan es no dejar crecer la maleza, no tener basura acumulada, voltear recipientes que puedan servir de depósitos de agua pues ahí ponen sus huevos los mosquitos (desde recipientes tan pequeños como una corcholata hasta cubetas) y tapar los que contengan agua para el uso cotidiano, utilizar mosquiteros en las ventanas y aplicar insecticidas.

Éstas son medidas de protección contra los mosquitos a corto plazo. Desde la ciencia se están buscan

Mosquitos transgénicos

Los mosquitos son muy resistentes a periodos largos de mucho calor, sequías y condiciones climáticas difíciles de soportar incluso para el ser humano. Por ello no es fácil controlarlos solamente con insecticidas, además de que éstos pueden ser tóxicos para el ambiente, el ser humano y las mascotas. Como las poblaciones de mosquitos pueden además desarrollar resistencia a los productos sintéticos con los que se les combate, aniquilarlos puede resultar cada vez más complicado y costoso, ambiental y económicamente. ¿Entonces cómo podemos combatir a estos odiosos insectos vampiros?

Científicos de la Universidad de São Paulo, Brasil, dirigidos por Margareth Capurro, y sus colegas de la Universidad de Oxford, Inglaterra, del grupo de Andrew McKemey, pusieron en marcha un ambicioso experimento de ingeniería genética, la ciencia que utiliza técnicas para manipular el ADN de un organismo y transmitir ciertas características a otro que pueden ser de provecho para el ser humano. Lo que hicieron estos científicos fue modificar el ADN de machos de la especie Aedes aegypti con el fin de crear mosquitos transgénicos cuyos descendientes portaran un gen autolimitante (que acorta la vida) que los hiciera morir antes de llegar a reproducirse. Al evitar su reproducción se estarían disminuyendo las poblaciones de estos mosquitos.

Los resultados del experimento fueron sorprendentemente alentadores ya que los investigadores reportan haber reducido la población de mosquitos con la que llevaron a cabo el experimento en un 95%. En el artículo publicado en la revista PLoS Neglected Tropical Diseases en 2015, ellos concluyen que este método puede ser la clave para reducir las poblaciones de mosquitos transmisores y con esto disminuir el número de infecciones en el ser humano.

Infección con el virus del ZIKA

  • SÍNTOMAS:
  • Pueden comenzar entre 2 y 7 días después de la picadura del mosquito.
  • Erupciones en la piel, dolor de cabeza, fiebre leve, conjuntivitis, dolor en las articulaciones.
  • 1 de cada 4 personas con zika desarrolla síntomas. En un número reducido de personas se pueden presentar complicaciones después de que enferman con el virus.
  • PREVENCIÓN:
  • Para evitar la picadura de los mosquitos que transmiten zika se recomienda:
  • Cubrir la piel con ropa de manga larga, pantalones y sombreros.
  • Dormir en lugares protegidos con mosquiteros.
  • Cada semana vaciar y cubrir envases que puedan contener agua dentro y fuera de la casa para evitar criaderos de mosquitos.
  • Si se controlan los criaderos con Aedes, disminuyen las posibilidades de que se transmita el zika, el chikunguña y el dengue.
  • TRATAMIENTO:
  • No existe una vacuna ni un medicamento contra este virus. Se pueden tratar los dolores y la fiebre, y evitar que otros mosquitos te piquen, se contagien e infecten a otras personas.
  • Fuente: Organización Panamericana de la Salud, Organización Mundial de la Salud.

Lo que sigue

En nuestros días las amenazas a la salud pública debido a enfermedades similares al zika son casi inevitables. La OMS ha exhortado ya a especialistas en el brote de enfermedades emergentes a redoblar esfuerzos para entender mejor este virus y encontrar mecanismos para controlarlo a la brevedad. Algunas de las recomendaciones que emitieron para contener al zika son reforzar las medidas de vigilancia, diagnóstico y monitoreo del virus; enfatizar la prevención en las mujeres en edad fértil y mujeres embarazadas; priorizar la investigación científica para desarrollar vacunas, tratamientos y diagnósticos, y mantener pública toda la información para reducir las posibilidades de contagio.

Los científicos ya están tratando de detectar la presencia del virus mediante pruebas moleculares de laboratorio para que los afectados puedan recibir el cuidado y los tratamientos necesarios oportunamente. Aun así, esfuerzos en paralelo tienen que permanecer encaminados al conocimiento detallado de la biología de los agentes causales de las infecciones (virus, bacterias y protozoarios) y de los artrópodos transmisores (mosquitos y garrapatas). Es además fundamental saber qué animales silvestres y domésticos (mamíferos y aves) están cumpliendo el papel de almacenes o reservorios de los agentes causales. También es necesario redoblar esfuerzos para atenuar las condiciones ambientales que están propiciando la aparición de tantas enfermedades infecciosas de origen zoonótico, es decir, enfermedades transmitidas naturalmente de los animales al ser humano. Todos podemos contribuir a esto último con medidas muy sencillas como disminuir el uso del automóvil, propiciar el uso de la bicicleta (y desarrollar la infraestructura vial para hacerla más segura) y así dejar de emitir los gases que han favorecido el cambio climático. También podemos modificar nuestros hábitos consumistas evitando generar más basura y con ello reducir los lugares donde puedan reproducirse mosquitos transmisores.

Un refrán dice "lo que no se mide no se puede mejorar", por lo que también es fundamental documentar el número de personas que han sido infectadas con zika en todo el mundo. De esta manera podremos saber si la enfermedad sigue aumentando o comienza a disminuir, cómo va creciendo su área de distribución y con ello plantear estrategias que ayuden a mitigar su expansión. Entre más información científica tengamos acerca de este virus —y de otras enfermedades producidas por vectores—, más fácilmente lograremos obtener remedios eficaces para enfrentarlas e incluso, en algún momento, erradicarlas.

¿Qué podemos esperar en los próximos años acerca de la presencia de enfermedades transmitidas por vectores como el zika? En los meses y años venideros muy probablemente veremos surgir o resurgir más enfermedades infecciosas transmitidas por mosquitos y otras clases de vectores. En el caso del virus zika es particularmente importante saber si éste es el causante de los miles de casos de microcefalia y otras neuropatías y cómo podemos enfrentarlo.

Por ahora los recursos que tenemos para enfrentar el zika parecen estar muy por debajo de su capacidad de distribución. No es exagerado prever que en el tiempo que transcurre entre la redacción de este artículo y el momento en que lo estás leyendo se presenten contagios por zika en nuevos países, que haya más nacimientos de bebés con trastornos neurológicos y, quizá, que más personas hayan fallecido a causa de este padecimiento.

Atención internacional

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define una emergencia de salud pública de importancia internacional como "un evento extraordinario que constituye un riesgo para la salud del público de otros países a través de la propagación de enfermedades y podría necesitar una respuesta internacional coordinada". Margaret Chan, directora de la OMS, considera la presencia del virus zika como "un evento extraordinario" que requiere de toda la fuerza de la ciencia y los gobiernos para combatirse. La decisión fue respaldada por un comité de científicos expertos en enfermedades infecciosas.

Esta medida de acción se tomó para contener el contagio y evitar el mayor número de muertes posible. En conferencia pública, Chan hizo referencia a la atención tardía que se dio en 2014 a la crisis del ébola y señaló las terribles consecuencias de no implementar todas las medidas sanitarias indispensables de manera inmediata. Además del zika en 2016 y el ébola en 2014, la OMS ha declarado emergencias de salud pública en tres ocasiones: en 2014 tras el resurgimiento de la polio, en 2013 a causa del síndrome respiratorio de oriente medio o MERS y en 2009 cuando la influenza AH1N1 se volvió una pandemia.

Más información

  • Comité Nacional para la Vigilancia Epidemiológica, "Situación epidemiológica de infección por virus Zika en América": www.epidemiologia. salud.gob.mx
  • Organización Mundial de la Salud, "Enfermedad por el virus de Zika": www.who.int/ mediacentre/factsheets/zika/es
  • Organización Panamericana de la Salud, "Zika, infección por virus": www.paho.org/hq

Rodrigo Isaías León Villegas es maestro en Ciencias Biológicas por el Instituto de Biología de la UNAM, en donde investiga las interacciones ecológicas entre algunos tipos de insectos, garrapatas, ratones, murciélagos y ciertos parásitos que originan enfermedades en el ser humano.

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