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24 de septiembre de 2018
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El problema del año 2000
Ilustración: Inti Martínez

El problema del año 2000

Alan Sandoval A.

Seguramente ya has oído hablar sobre el problema del año 2000, un dilema de interpretación de cifras para la mayoría de las computadoras del mundo. Descubre cuál es su origen y lo que se está haciendo para resolverlo.

La llegada de un nuevo año significa para la mayoría de la gente una oportunidad de iniciar proyectos, retomar actividades abandonadas —generalmente relacionadas con dietas y ejercicios— o simplemente imponerse buenos propósitos mientras se comen apresuradamente las 12 uvas tradicionales. Podrás pensar que falta mucho tiempo para el último día del año, pero hay quienes ya se preocupan seriamente por lo que sucederá el sábado primero de enero del año dos mil (un año bisiesto, por cierto), y buscan medidas para que este acontecimiento no los sorprenda desagradablemente.

La mayor preocupación se centra en lo que se ha denominado el problema Y2K, que en lengua inglesa representa la abreviatura de año (year), y 2000 (K representa el prefijo kilo, que significa 1000).

Un "pequeño" descuido

El origen del problema se remonta a los años sesenta, cuando se carecía de espacios suficientes de memoria para guardar información en las computadoras. En aquel entonces se trabajaba con costosas tarjetas perforadas con poca capacidad de almacenamiento, por lo que uno de los aspectos en los que se ahorró espacio fue el de las fechas; se registraron sólo los dos últimos dígitos del año obviando las cifras del mil novecientos (89 es equivalente a 1989, por ejemplo). El paso del tiempo y la llegada de bases de datos de gran capacidad no resolvió esta situación, pues algunos de los viejos vicios, como el de las fechas, siguieron arrastrándose hasta ya entrada la presente década por mero descuido. Entonces, la llegada del año dos mil para un sistema en el que sólo se contempla la existencia de dos dígitos significa la vuelta al doble cero, es decir ¡regresar la cuenta a 1900!

El problema es enorme ya que no sólo se limita a la fecha que vemos en la pantalla de nuestras computadoras, sino que puede afectar cualquier dispositivo que contenga componentes electrónicos (chips) que registren fechas para controlar la operación de instrumentos y maquinaria; por ejemplo, equipo médico, sistemas financieros, sistemas para control del tráfico aéreo, elevadores y hasta los primeros modelos de marcapasos. Además, para resolverlo deben revisarse todas las computadoras, una por una, ya que no existen tarjetas "madre" estándar y tampoco se puede asegurar que los relojes internos (denominados RTC, por las siglas en inglés de Real Time Clock) sean todos iguales.

Crónica de un error 00/00:01 AM

La historia de la negligencia que ha llevado al problema del Y2K comenzó hace casi medio siglo, cuando se creó el primer lenguaje de cómputo escrito completamente en inglés y se formaron las bases de COBOL, un lenguaje comercial que, para ahorrar un valioso espacio en las tarjetas, abrevió los años con dos dígitos. Casi inmediatamente, Robert Bemer –quien participó en la creación del lenguaje COBOL– y otros científicos percibieron el problema y empezaron a presionar para incluir los cuatro dígitos. Sus advertencias no tuvieron éxito; el año 2000 parecía muy lejano.

En 1964, la compañía IBM introdujo su exitoso Sistema/360, con el formato de dos dígitos, pese a que ya se le había alertado sobre el problema que sobrevendría.

Ante la más completa desinformación, en 1967 la Casa Blanca ordenó a la Oficina Nacional de Normas tomar cartas en el asunto y analizar a fondo si realmente existía algún riesgo. En 1979, Bemer hizo la primera predicción pública sobre el Y2K, pero nadie asumió la gravedad del problema.

Cuatro años más tarde, apareció un artículo de Peter de Jager, en el periódico Computerworld, que trataba de alertar sobre el riesgo inminente.

Fue hasta 1995, cuando la compañía IBM finalmente reconoció el problema del año 2000 y anunció que ayudaría a sus clientes para la transición. Ese año, de Jager impartió alrededor de 85 conferencias sobre el tema y mantuvo actualizado su sitio en la red: Y2K: www.year 2000.com.

En 1996, el Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos presentó su primer reporte oficial sobre el problema y se previno al presidente Clinton sobre "la bomba de tiempo" que estallaría en el año 2000. Un año después, varias organizaciones y compañías internacionales empezaron a tomar por fin conciencia del Y2K y a actuar en consecuencia. Bill Gates, quien primero minimizó el riesgo, aceptó después que Microsoft debió actuar para enfrentarlo.

En 1998, cuando parecía que la mayoría de las agencias gubernamentales estadounidenses ni siquiera habían contemplado el Y2K, el Presidente Clinton nombró a John Koskinen como el comisionado del Y2K. Comenzó la comercialización del Y2K a través de souvenirs (tazas, bolígrafos, camisetas, etc.) y aumentó la desinformación al respecto.

También en 1998, en México, el presidente Zedillo creó una Comisión para analizar el problema; ese año, el 85% del sector público reportó avances en su solución.

El 2 de marzo de 1999 el senado estadounidense aprobó un programa de préstamos por 500 millones de dólares para apoyar a las pequeñas empresas en la reparación de sus computadoras y evitar así la llamada falla del milenio.

El 31 de marzo de 1999 se cumplió la fecha límite establecida por los expertos para arreglar el problema Y2K pero muchas empresas y organizaciones aún no lo han resuelto. El momento crucial –el primero de enero del año 2000– se acerca cada vez más.

Las dificultades han comenzado

En el área financiera algunos sistemas computacionales rechazan la ampliación de créditos más allá del último día del presente año y en el ámbito farmacéutico los registros de caducidad que se extienden al siguiente siglo son automáticamente eliminados para los sistemas computarizados de control de calidad. La elaboración de itinerarios y reservaciones en las empresas ferroviarias europeas también se ha visto seriamente afectada.

Aunque no existe un presupuesto definitivo, se estima que en el mundo el costo para resolver el Y2K fluctúa entre los $600,000 millones y los $800,000 millones de dólares, y que tan sólo para el gobierno de los Estados Unidos podría significar un egreso equivalente al 4% de su Producto Interno Bruto. Conforme se acerca la fecha, los costos se multiplican.

Entre las conclusiones de la Primera Reunión Mundial de Coordinadores de Comisiones Nacionales de Y2K, convocada en diciembre pasado por la Organización de las Naciones Unidas, se asentó que en el ámbito mundial un 40% de las compañías experimentarán fallas en los sistemas de información crítica y que el problema podría causar un efecto negativo en la economía mundial que se extendería hasta el año 2005. En la reunión se ubicó a México entre los países que mejor han prevenido las consecuencias del problema.

El problema en casa

¿Cómo han enfrentado los sectores productivos mexicanos esta situación? Una encuesta realizada en diciembre pasado a 200 empresas de cinco sectores productivos, publicada en el periódico Reforma, del 7 de diciembre de 1998, reveló que en el sector público se registra un 85% de avance en la solución, pero que se aprecia un retraso significativo entre las empresas medianas y pequeñas del interior del país. El mismo sondeo indicó que el sector manufacturero es el que menos número de sistemas deberá modificar, mientras que las aerolíneas figuran entre las que deberán hacer mayores correcciones.

En junio pasado el Gobierno Federal creó formalmente un organismo especializado para la resolución del problema, la Comisión Nacional para la Conversión Informática Año 2000, la cual agrupa a representantes de los sectores público, privado y académico. Sus acciones se han concentrado en tres subgrupos: el sector financiero, que actúa bajo la coordinación del Banco de México; el sector público, que comprende a 263 dependencias, organismos y empresas del sector público federal, y el sector privado no financiero, que es el de más reciente creación. El organismo ha buscado acelerar la difusión de guías y herramientas de solución, la realización de foros de concientización, interacción con proveedores de equipo y servicios informáticos, adopción de acciones de corrección y el intercambio de experiencias dentro y fuera del país.

Irresponsablemente, algunos medios de comunicación han publicado que el primer paso para una solución es simular el acontecimiento; es decir, cambiar la fecha de la computadora personal al 31 de diciembre próximo a las 23:58 horas, apagarla y esperar un par de minutos para comprobar si se presenta algún error. Ni se te ocurra intentarlo: puede causar daños considerables tanto a los archivos como a las bases de datos, ya que las computadoras cuentan en realidad con tres relojes críticos (en el hardware, el software y el sistema operativo), por lo que deben arreglarse los tres a la vez.

Las grandes corporaciones de la computación han puesto en el mercado nacional programas de detección y reconversión para cada tipo de máquina. Han proliferado las empresas privadas que ofrecen sus servicios tanto para la reconversión de máquinas individuales como para pequeñas redes de cómputo.

Estos programas revisan cada una de las líneas de código en las que existen elementos de registro del tiempo, arreglan el código existente aumentando el ancho de los campos de fecha de dos a cuatro dígitos o establecen una fecha "pivote", que permite a la máquina diferenciar de qué siglo se habla. Por ejemplo, si se establece la fecha "pivote" como 50, cualquier fecha que termine en 50 o más se considerará como del siglo XX y cualquier fecha menor a 50 será asumida como del nuevo siglo. En otros casos, los especialistas han optado por reemplazar los sistemas por nuevos, compatibles con el año 2000, aunque esto es más costoso. Cabe señalar que si tu computadora no se usa para alguna aplicación crítica tienes muchas posibilidades de seguir trabajando con ella indefinidamente.

Conforme se acerca la fecha límite, las especulaciones sobre los efectos del problema crecen. Más allá de las promesas catastróficas, debe reconocerse que globalmente ya se avanza en la solución con la seriedad debida y que mantenerse informado es indispensable. Aún nadie sabe a ciencia cierta qué magnitud tendrá el Y2K, lo que es un hecho es que en unos cuantos meses la trillada frase "feliz año nuevo" será mucho más que un simple deseo decembrino.

Anticipación: el mejor consejo

Entrevista con el maestro Juan Voutssas Márquez, Director General de Servicios de Cómputo Académico de la UNAM.

La Universidad Nacional Autónoma de México tiene varios años trabajando con un programa para enfrentar los efectos de la llegada del año 2000 en sus equipos. El maestro Juan Voutssas Márquez, coordinador de estas actividades al interior de la máxima casa de estudios, indicó que, aunque su trabajo inició desde 1995, en 1997 se estableció una comisión de vigilancia y reporte de avances, cuyas actividades han abarcado desde la elaboración de una página especializada en Internet (www.unam.mx/y2k) hasta la organización de seminarios, talleres y simulacros para equipos de toda la Universidad.

Este año se instaló una comisión verificadora para supervisar las etapas finales del programa: "Debido a la cantidad de equipo que tiene la UNAM no podemos decir que el problema no se presentará, lo que sí podemos pronosticar es que se darán eventos aislados, ninguno en sistemas críticos o de gran repercusión para la institución", señaló Voutssas.

Al trasladar el problema al ámbito nacional, el maestro Voutssas se refirió a varios escenarios: "En general creo que la Comisión Nacional para la Conversión Informática ha trabajado bien al concientizar a los grandes sectores productivos… creo que en donde podría haber problemas es entre la pequeña y mediana empresas y a nivel doméstico", puntualizó.

Con respecto a este último ámbito, el doméstico, el entrevistado indicó que no existen diagnósticos únicos que garanticen que la computadora de casa pueda tener problemas o no. "En nuestra página Web hemos puesto a disposición del público una serie de productos para que la gente haga sus pruebas. No son tareas complejas, se trata de programas de autodiagnóstico. Ésta podría ser una solución, pero siempre existe la posibilidad de recurrir a algún proveedor de cómputo de confianza. Debemos recordar que este problema no es una garantía de falla en todas las máquinas, es sólo una posibilidad que depende de la antigüedad del equipo", indicó.

El maestro Voutssas concluyó mencionando que lo importante es realizar el diagnóstico con anticipación: "El tiempo cuenta. Conforme se aproxime la fecha límite será tal la demanda de técnicos que va a ser difícil corregir las posibles fallas. Yo lo que aconsejaría es acercarse a los especialistas con anticipación, que se realice la certificación de equipos lo antes posible con distribuidores establecidos y serios".

Alan Sandoval A. es periodista y escritor. Trabaja en la revista del Instituto Nacional de Salud Pública. Es autor del libro de cuentos El día que murió Pelé, de Times editores.

 
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