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20 de septiembre de 2018
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De entrada

No. 196

A veces las personas más admiradas son también las más temperamentales, como Miguel Ángel, el extraordinario pintor y escultor del Renacimiento, de quien se dice que tenía fuertes ataques de ira, o el mismísimo Isaac Newton, a quien muchos consideran el más grande científico de todos los tiempos: de personalidad sumamente reservada, Newton era dado a enfurecerse bastante. Podemos pensar que ni uno ni otro tenía mucho control de sus emociones. ¿Tanto enojo habrá provocado cambios en su cerebro? Investigaciones recientes sugieren que sí, que las emociones tanto positivas como negativas podrían provocar cambios observables en el cerebro, como el aumento o la disminución de la materia gris en algunas estructuras cerebrales. Para dar cuenta de estas investigaciones Verónica Guerrero entrevistó a Richard Davidson, científico de la Universidad de Wisconsin-Madison, y uno de los pioneros en esta área.

En noviembre pasado por primera vez en la historia un artefacto aterrizó en un cometa: el módulo Philae de la misión Rosetta. Alberto Flandes escribe cómo ocurrió y cuál fue el camino para lograrlo, un camino que tomó más de dos décadas. También nos dice cuáles son hasta ahora los resultados de esta misión.

Los efectos del cambio climático no pueden estar ausentes de estas páginas por mucho tiempo, pues son múltiples y de gran impacto. Ahora toca el turno a los migrantes del clima, que ya empiezan a ser llamados refugiados ambientales. Fabiola Murguía y Guillermo Murray nos cuentan sobre este fenómeno y sus posibles alcances para fines de este siglo.

El fotógrafo holandés Christo Baars descubrió en 1996 que algo muy malo les estaba ocurriendo a los marsupiales conocidos como demonios de Tasmania. A casi 20 años del suceso, durante los cuales varios grupos de investigadores han determinado la naturaleza del mal que aqueja a esos animales, el caso sigue abierto, pero lo que ya se sabe es sorprendente.

Daniel Martín Reina se dio a la tarea de averiguar qué tan fiel al conocimiento científico es la película Interestelar, en la cual una nave espacial viaja hasta un descomunal agujero negro. Siempre es interesante saber si un filme de ciencia-ficción tiene sólidas bases en la ciencia, pero tratándose de Interestelar hay un motivo adicional: el asesor científico fue Kip Thorne, uno de los físicos teóricos más reconocidos del mundo.

 

Estrella Burgos

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