UNAM
27 de febrero de 2017
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¿Cómo ves?
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Ojo de mosca

No. 1 ¿Por qué vemos lo que vemos? 

Los humanos dependemos de la vista mucho más que de cualquier otro de nuestros sentidos. Nuestros ojos son fundamentalmente detectores de luz. Llamamos “luz visible” a la luz que podemos ver (¡claro!). Pero además existen otros tipos de luz que son invisibles para nosotros.

Los físicos dicen que la luz es una forma de radiación electromagnética. También las ondas de radio, la luz infrarroja, la luz ultravioleta, los rayos X y los rayos gamma son radiaciones de este tipo. La única diferencia entre estas “luces” es la energía que contienen: las ondas de radio tienen muy poca energía, mientras que los rayos X tienen tanta que pueden atravesar nuestros cuerpos (por eso sirven para hacer radiografías). La luz visible tiene una energía intermedia

¿Cómo sería el mundo si pudiéramos ver otros tipos de luces, aparte de la visible? Probablemente diferente; tal vez mucho más interesante. Entonces ¿por qué no podemos verlas?

Hay que pedir la explicación no a la física, sino a la biología: se encuentra en la selección natural, que es el proceso que nos explica cómo las especies van evolucionando para adaptarse cada vez mejor a su medio. Es muy probable que el poder ver radiación electromagnética distinta a la luz visible no nos hubiera conferido ninguna ventaja lo suficientemente grande como para que valiera la pena. La selección natural tiende a quedarse sólo con lo que es realmente útil para la supervivencia de una especie.

Sin embargo, algunos insectos sí pueden ver luces que para nosotros son invisibles; las abejas, por ejemplo, pueden ver la luz ultravioleta. Unas flores que a nosotros nos parecen aburridísimas, para ellas tal vez sean lo máximo, pues distinguen marcas y dibujos que sólo se ven con luz ultravioleta (un poco como ese maquillaje fluorescente que se puso de moda, que sólo brillaba con la “luz negra” de las discotecas).

A su vez, los mosquitos son tan molestos porque pueden detectar la radiación infrarroja que se desprende de todos los cuerpos calientes. Por eso logran encontrarnos y acercarse a nosotros cuando estamos dormidos, incluso en la más completa oscuridad: ven el rastro caliente de nuestro cuerpo y detectan el brillo infrarrojo de nuestra respiración.

Comentarios: mbonfil@unam.mx

 

Martín Bonfil Olivera

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