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16 de agosto de 2017
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Ojo de mosca

No. 148 ¿Quiénes son los científicos?

Para la mayoría de la gente, la ciencia es una actividad misteriosa, realizada por seres distintos, especiales, superiores… y sobre todo muy raros.

¿Cómo son estos científicos? Hay varios estereotipos famosos: uno es el "científico loco" que quiere obtener poder y dominar el mundo. Otro es el científico bienintencionado pero ambicioso e irresponsable, que desata, en su búsqueda de saber, fuerzas más allá de su control y termina siendo destruido por ellas. El doctor Víctor Frankenstein es el ejemplo mejor conocido.

Hay quien compara a Albert Einstein con Frankenstein, pues erróneamente se lo culpa de la destrucción causada por la bomba atómica. Pero es más común que Einstein encarne la imagen, hoy tan popular, del científico sabio, bonachón, descuidado en su imagen personal y distraído hasta la exasperación. Muchos de los científicos que aparecen en cine, televisión o en anuncios comparten la abundante cabellera despeinada, la distracción, edad y buen talante del abuelo Einstein.

Pero sean malignos, irresponsables o bonachones, en la imagen popular, los científicos son siempre raros. Distintos. Ajenos. Una imagen más contemporánea es la del cosmólogo Stephen Hawking, confinado por una enfermedad a permanecer inmóvil en una silla de ruedas, sin poder siquiera hablar si no es a través de un sintetizador de voz. Se le ve como una especie de cerebro sin cuerpo: la personificación del científico como mente pura, alejada del mundo real. Incluso Sheldon Cooper, el joven físico protagonista de la serie de TV La teoría del big bang, es anormal: sufre de síndrome de Asperger. ¿Y cómo son los científicos en realidad? Quienes están cerca del mundo de la ciencia insisten en que son gente común: no rara, ni superior, ni distinta, sino gente normal, con sus personalidades (hay científicos enojones, bonachones, presumidos, generosos, deprimidos, alegres…), sus amores, preocupaciones, pasatiempos, problemas, familias, y todos los demás elementos que conforman la vida de cualquier persona. Individuos sin nada especial que los distinga.

Pero tampoco esto es completamente cierto: ser un buen científico requiere características bien definidas. Un mínimo nivel de inteligencia, por supuesto; habilidades para el pensamiento metódico, para el trabajo sedentario y sistemático (y muchas veces repetitivo), concentración en un proyecto por largo tiempo, trabajo en equipo, crítica y discusión, cierta habilidad manual y técnica… en fin, como en cualquier profesión, los científicos sí tienden a compartir ciertas peculiaridades. Y a veces, sí resultan ser un poco "raros".

Pero al final, la respuesta resulta ser más bien poco interesante. ¿Quiénes son los científicos?: simplemente, gente como tú o como yo, sólo que les gusta hacer ciencia.

comentarios: mbonfil@unam.mx

 

Martín Bonfil Olivera

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