UNAM
26 de febrero de 2017
II
II
¿Cómo ves?
Inicio » Número » Índice 171 » Ojo de mosca
imprimirpdfmenosmas

Ojo de mosca

No. 171 Tres metáforas de la ciencia

¿Qué es la ciencia? Definirla es muy difícil; describirla en su totalidad es imposible. Pero a veces una metáfora nos puede mostrar algún aspecto clave de ella. Veamos tres.

Una es la que figura en el chiste del científico que estudia una pulga. El investigador la observa cuidadosamente bajo la lupa. Tomando unas pinzas, le arranca una pata, y a continuación le ordena: "¡salta!". La pulga obedece, el experto anota: pulga con cinco patas, salta. Tras arrancar otra pata, repite el proceso, con idéntico resultado. Luego de arrancar cinco patas, el insecto, haciendo un esfuerzo "sobrepulguesco", logra todavía saltar. Nueva anotación. Finalmente, la última pata es removida. Tras la orden, la pulga permanece inmóvil. El científico anota, minucioso: pulga sin patas, se queda sorda.

En otras palabras, la ciencia, por más cuidadoso que sea su método, depende de las interpretaciones que le demos a los hechos. Lejos de simplemente hallar "verdades" sobre la naturaleza, construye explicaciones de ella que, sin duda, funcionan, pero que también pueden ser engañosas o, al menos, inexactas. De ahí la importancia de mantener siempre el conocimiento científico como algo provisional, revisable, mejorable.

Segunda metáfora: el científico es como un pescador que pesca con red. Pero hasta la red más fina tiene huecos; el pescador sólo puede atrapar peces mayores que esos huecos. Aun si el mar estuviera lleno de peces diminutos, él sería incapaz de atraparlos con su red. Así, el científico sólo puede observar y estudiar aquellos fenómenos que caen dentro de las capacidades de sus sentidos y aparatos. No hay garantía de que el panorama que nos ofrece la ciencia sea completo, único ni final. Por eso se esfuerza en aumentar su arsenal: en inventar redes cada vez más finas, además de anzuelos, arpones y otros instrumentos de pesca.

Tercera metáfora. Hay quien ve a las teorías científicas como delicados castillos de naipes, trabajosamente construidos, en los que los hechos, las hipótesis y la evidencia experimental se van acomodando para formar un todo coherente. Una estructura frágil, que puede derrumbarse en un santiamén si falla cualquiera de sus componentes. Pero la ciencia es más sólida: se parece más a un rompecabezas, en el que pueden faltar algunas piezas sin que eso impida apreciar el panorama total. Incluso con pocas piezas se pueden aventurar hipótesis que permiten ir armando las partes que faltan; si alguna pieza resulta estar en el sitio equivocado, o hasta ser ajena, eso no invalida las partes que ya se habían armado. Quizá la ciencia escape a todas las imágenes anteriores; finalmente, todas las metáforas son engañosas. Aun así, pueden ayudarnos a visualizarla y entenderla un poco mejor.

 

Martín Bonfil Olivera

En ediciones anteriores
Slide 1

Tesoro ecológico en riesgo. Los manglares de Marismas Nacionales

Slide 2

El virus del papiloma humano*

Slide 3

Los biocombustibles

Facebook Twitter Google+ YouTube

promociones2 promociones1 promociones3
suscripción suscripción Antología Nuestro canal en Youtube Evita el ciberbullying Nutilus
Subir