UNAM
18 de octubre de 2018
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¿Quién es?
Salvador Arias Montes
Foto: Ernesto Navarrete

No. 129 Salvador Arias Montes

Desde el jardín

“Encontrar especies de cactáceas de distribución restringida, en algún punto perdido de una montaña o desierto, es una maravilla; invade los sentimientos. Eso me pasó en Chiapas con la epifita Selenicereus chrysocardium; la busqué una semana incansablemente y en el último intento, para mi sorpresa apareció. Yo gritaba, no lo podría creer”. Así se expresa Salvador Arias Montes, sin poder contener su entusiasmo por conocer, rescatar y preservar cactáceas.

Salvador nos recibe en el Jardín Botánico del Instituto de Biología de la UNAM, donde es investigador desde hace más de 10 años y responsable de la colección de cactáceas más diversa y novedosa de América. “Yo era un chamaco de unos 14 años cuando mi hermano Jorge, quien era veterinario, me llevaba al campo con sus amigos biólogos. Allí surgió la chispa que me motivó a estudiar”, recuerda. Años más tarde, en 1981, ingresó a la Facultad de Ciencias de la UNAM y después estudió el doctorado en el Colegio de Posgraduados y dos posdoctorados: uno en The New York Botanical Garden, en 2004, y el otro, en 2005, en el Instituto de Ecología de la UNAM.

“Mi interés por las cactáceas se inició en un curso de licenciatura que tomé con la doctora Leia Scheinvar. Después, un buen día la doctora Helia Bravo me propuso participar en un proyecto sobre las cactáceas de flora mesoamericana y me quedé mudo, no lo podía creer. Al día siguiente fui a verla y le dije que quería integrarme a su proyecto. Esos años fueron maravillosos, pues ella me enseñó a investigar y reforzar mi pasión por la biología. También abrevé de su gran humanismo, que forjó en sus casi 100 años de vida. Un día me dio un par de boletos para el concierto de la Orquesta Filarmónica de la UNAM y ese fue el inicio de otra pasión: la música. Convivíamos estrechamente y a menudo degustábamos una taza de buen café y deliciosos chocolates”.

El doctor Arias se ha centrado en tres grupos de cactáceas: las arborescentes o columnares, las trepadoras o epífitas y las biznagas, con el afán de reconstruir la evolución de estas plantas en América del Norte, conocer los patrones de distribución de las especies y propiciar su conservación en condiciones naturales.

Su bitácora da cuenta de más de 300 viajes a Guatemala, Costa Rica, Honduras, El Salvador, Puerto Rico, el sur de Estados Unidos y principalmente México, donde ha colectado 1 900 ejemplares que corresponden a 350 especies. Y en medio de viajes, asesoría a sus alumnos, cursos y congresos, se da la oportunidad de ver alguna película de Kurosawa, su cineasta favorito.

Comenta: “Investigar es un proceso de creatividad científica ya que es un océano de posibilidades para explicarse los fenómenos y un gozo al generar ideas”. Esta concepción creativa ha fortalecido sus hallazgos; descubrió, por ejemplo, que las cinco especies de cardones del occidente de México son endémicas del país. En el campo de la florística ha descubierto nuevas especies, como dos nopales del Valle de Tehuacan (Opuntia tehuacana y O. Parviclada) y una epífita de bosques húmedos en Michoacán (Selenicereus validus).

En estos estudios Salvador ha combinado elementos morfológicos, anatómicos y de sistemática molecular. Al respecto reflexiona: “La sistemática de cactáceas avanza mucho a partir del advenimiento de las técnicas de la biología molecular. A finales de los 80 la clasificación era muy tradicional, pero gracias a estas técnicas hemos encontrado nuevos atributos estructurales en la morfología y anatomía de las cactáceas que indican la hermandad entre grupos, especies y géneros, y por lo tanto sus límites. Hemos constatado también su diversificación y su aparición en la historia geológica”.

Salvador cuida celosamente un tesoro que le ha sido confiado: la impresionante colección de cactáceas del Jardín Botánico, que abarca una superficie de 1 200 metros cuadrados. “Mi intención es que la colección de cactáceas cumpla los dos objetivos básicos del Jardín Botánico, realizar investigación de primer nivel para que se mantenga como el líder del conocimiento de las cactáceas y cumpla con la difusión de este conocimiento a la población”, subraya el doctor Arias.

A Salvador no le preocupa desvelarse, espinarse o enfrentar condiciones adversas de la naturaleza; él sigue con sus andanzas por islas, valles, montañas y desiertos para colectar, estudiar y preservar estas emblemáticas y longevas plantas, y así abrir nuevos horizontes de la botánica moderna.

Personalmente

Música favorita. La clásica, especialmente Vivaldi y Bach.

Animal con el que me identifico. El halcón porque admiro sus estrategias de vuelo y de captura.

Autorretrato. Soy introvertido y sensible.

Deporte. Correr y hacer caminatas.

 

Concepción Salcedo Meza

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