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20 de septiembre de 2018
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¿Quién es?
Ricardo Tapia Ibargüengoytia
Foto: Arturo Orta

No. 207 Ricardo Tapia Ibargüengoytia

De la medicina a la bioquímica de la mente

Hace 28 años el Fondo de Cultura Económica publicó el libro Las células de la mente, de Ricardo Tapia Ibargüengoytia, investigador emérito y profesor del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM. Con ese texto de divulgación científica el doctor Tapia logró indudablemente uno de sus objetivos: despertar el interés de muchos de los lectores por saber más acerca de cómo funciona nuestro cerebro y además seguir la pista de sus investigaciones, cuyos resultados lo han hecho merecedor, entre otros galardones, de los premios Universidad Nacional 1985, Rosenkranz 1992 y el Nacional de Ciencias y Artes 2002.

El doctor Tapia asegura que su camino entre los neurotransmisores, la sinapsis y los aminoácidos del cerebro, se inició cuando estudiaba medicina en la UNAM. Quería dedicarse a la otorrinolaringología, especialidad de su papá —que fue un médico distinguido al igual que su abuelo—, pero en el segundo año de la carrera tuvo un excelente maestro de fisiología, el doctor Alberto Guevara Rojas, que les hablaba en clase de la investigación científica sobre el cerebro. El tema le empezó a interesar mucho más que la medicina clínica y con otros tres estudiantes se hizo amigo del doctor Guevara Rojas. Iban a su casa los sábados en la tarde a discutir sobre algunos libros y artículos de investigación médica sobre el cerebro y a escuchar música clásica. Desde el segundo año de la carrera empezó a entrar a los laboratorios de bioquímica y dos años antes de terminarla, en lugar de ir a los hospitales, se puso a buscar algo más relacionado con su tema de interés. Se enteró entonces de la existencia del laboratorio dirigido por el doctor Guillermo Massieu, en el Instituto de Biología de la UNAM, donde se estudiaban ciertos procesos bioquímicos en el cerebro. "Recuerdo que era una tarde lluviosa cuando llegué al laboratorio del doctor Massieu para decirle que me interesaba mucho la neuroquímica y que me gustaría integrarme a su equipo. Esto sucedió en 1959 y puedo asegurar que a partir de ese día nunca salí del laboratorio, pues ahí realicé mi tesis de médico y tuve mi primer nombramiento en la UNAM". El Departamento del Instituto de Biología donde estaba el laboratorio dio lugar a lo que en la actualidad es el Instituto de Fisiología Celular.

Entre las investigaciones que realiza el doctor Tapia está la de las causas y los mecanismos de las alteraciones en el cerebro durante la epilepsia. Éstas ocurren, nos explica, cuando hay sobreexcitación neuronal y los mecanismos de inhibición o control, mediados por el neurotransmisor ácido gamma aminobutírico (GABA), están alterados y por consiguiente son insuficientes. En el laboratorio del doctor Tapia se desarrollan nuevos modelos de sobreexcitación con el uso de ciertas drogas, y en años recientes han estudiado la relación entre esta sobreexcitación y la muerte de neuronas que caracteriza a enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o la esclerosis lateral amiotrófica, un padecimiento devastador que genera parálisis general irreversible.

Entre los temas de investigación en los que trabaja actualmente el doctor Tapia está el de qué es la conciencia a nivel biológico y bioquímico. Señala que es un campo de conocimiento fascinante que en un futuro no tan cercano tendrá consecuencias tremendas y problemas en el terreno de la bioética y la neuroética, ya que se podrán entender las bases biológicas y moleculares de la conducta humana. A su parecer se plantearán preguntas como la de si se podrá castigar a un asesino que no es capaz de actuar de otra manera si su cerebro está organizado de una forma que lo conduce a delinquir.

El doctor Tapia es un ávido lector de textos sobre cultura prehispánica, de novelas y de poesía; disfruta de los museos y es asiduo asistente de la Sala Nezahualcóyotl donde escucha a la Orquesta Filarmónica de la UNAM. "Hace muchos años, tuve la oportunidad de ver al compositor ruso Dimitri Shostakovich, uno de mis favoritos, en Bellas Artes, y de escuchar a Eduardo Mata dirigir las nueve sinfonías de Gustav Mahler".

Norma Ávila

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