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18 de enero de 2018
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¿Quién es?
Luis Alberto Barba Pingarrón
Foto: Adrián Bodek

No. 84 Luis Alberto Barba Pingarrón

Un puma explorador del pasado

“Estudiar lo que había en la Casa de las Águilas, ubicada junto al Templo Mayor, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, fue realmente fascinante y revelador. Después de la excavación tomamos muestras del piso e hicimos estudios de residuos químicos, que nos indicaron cómo realizaban los sacerdotes aztecas sus rituales y con qué tipo de sustancias: copal, pulque y sangre. Estos análisis, con los de otras disciplinas, en particular la interpretación de los códices, nos permitieron reconstruir esas ceremonias”. Así rememora su actividad arqueológica el doctor Luis Barba Pingarrón, fundador en 1983 y coordinador del Laboratorio de Prospección Arqueológica del Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA) de la UNAM.

El doctor en antropología e impulsor de la prospección arqueológica en México comparte algunas inquietudes, pasiones y sobre todo sus andanzas durante tres décadas: “He participado en 90 temporadas de trabajo de campo en distintos sitios arqueológicos del país y del extranjero, y experimentado el frío, el calor, la lluvia, los mosquitos, y una que otra alimaña, con la suerte de que nunca me han picado”.

Después de estudiar para ingeniero químico industrial en la Escuela Superior de Ingeniería Química e Industrias Extractivas, del Instituto Politécnico Nacional, Luis Barba entra, en 1977, al Laboratorio de Química del IIA. Gracias al impulso del director en esa época y su gran maestro, el doctor Jaime Litvak King, estudia un posgrado en geología arqueológica, en la Universidad de Georgia, Estados Unidos.

En el IIA ha podido conjugar sus intereses tanto en las ciencias como en las humanidades. Sus más de 70 estudios se insertan en el campo de la arqueometría, que es la aplicación de las técnicas de fotografía área y la prospección geofísica y geoquímica a la arqueología.

También desarrolla el campo de estudio de los residuos químicos en pisos arqueológicos para inferir las actividades humanas realizadas ahí y en recipientes cerámicos para interpretar su uso y función en las culturas prehispánicas.

Una de las características que identifi ca el trabajo que realiza el doctor Barba en el IIA es la interdisciplina. Recuerda aquella primera experiencia con las nuevas metodologías de la prospección arqueológica: “Era el año de 1983, recién habíamos fundado el Laboratorio y, en colaboración con Linda Manzanilla, viajamos a estudiar el sitio de Cobá, en Quintana Roo. Fue una experiencia extraordinaria, pues trabajar en la selva tuvo una buena dosis de aventura. Más adelante, en 1985, fuimos a Oztoyahualco, en Teotihuacan, donde aplicamos una metodología que yo había desarrollado como parte de mi tesis de maestría. Ahí comenzó mi romance con ese sitio”.

“La arqueología es parte de la antropología; se encarga de reconstruir las sociedades del pasado a partir de los restos materiales. La arqueometría, que incluye las metodologías y técnicas de la prospección arqueológica, desempeña un papel importante en esa reconstrucción, ya que permite indagar (sin hacer excavaciones) dónde hay restos arqueológicos como pisos, cámaras, fosas o paredes. Estas técnicas son capaces de hacer transparente el subsuelo a través de imágenes que permiten interpretar cómo son y dónde están los restos. Así, las excavaciones pueden ser más efi cientes, precisas y ahorrar tiempo y esfuerzo”, explica el doctor Barba.

Las técnicas de exploración son tres: la magnetometría, que aprovecha las diferencias en el campo magnético para poder apreciar si hay algo enterrado; la resistencia eléctrica, cuya medición indica (a través de gráfi cas y mapas) sitios en donde pueden hallarse los restos, y la técnica de radar de penetración, que consta de la emisión de ondas electromagnéticas que rebotan en los sitios donde el terreno cambia bruscamente de propiedades.

Entre viajes, el doctor Barba toca la guitarra y recuerda aquellos tiempos en que era amante de la música folclórica latinoamericana. Comparte uno de sus últimos viajes de trabajo: “Hace unas semanas estuvimos en Mérida, Yucatán. El ayuntamiento necesitaba localizar los restos de una muralla edifi cada en el centro de la ciudad y, como tiene proyectado construir un mercado en ese lugar, no quiere perjudicar el patrimonio cultural; ahora ya tenemos evidencias de esos restos”.

Anteriormente el doctor Barba colaboró con la Universidad Autónoma de Zacatecas en un proyecto para reconstruir una batalla que ocurrió al inicio de la época virreinal. Con las técnicas de prospección arqueológica han encontrado puntas de ballestas, restos de habitaciones y cascabeles prehispánicos, entre otros vestigios.

Con gran entusiasmo Luis Alberto Barba invita a los estudiantes a dedicarse a la arqueometría, campo al que tienen mucho que aportar tanto los egresados de ciencias básicas como los de humanidades: “Los académicos pueden realizar investigación interdisciplinaria, que es más rica y permite una visión más completa no sólo de nuestro pasado, también del presente”.

Personalmente

Arte. Me gustan todas las manifestaciones del arte, pero tengo predilección por la música coral: la parte épica de Carmina Burana y las óperas de Verdi. También disfruto la pintura Flamenca.

Fantasía. Recorrer el río Nilo en Egipto, al igual que Agatha Christie lo hizo en sus novelas, y conocer los sitios arqueológicos para comprender esa cultura.

Amores. Mi esposa Enriqueta; mis hijos Luis Felipe, Mario Enrique y Fabio Alberto, mi trabajo y el equipo de fútbol Pumas.

Concepción Salcedo Meza

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