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24 de septiembre de 2018
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Ráfagas

No. 103

Hoyos negros, fuente de vida

Los hoyos negros gigantes que se forman en el centro de las galaxias podrían funcionar como aspersores que diseminan en el medio intergaláctico los elementos químicos que hacen posible la vida, según un estudio realizado por un grupo de investigadores de varios países y dirigido por Yair Krongold, del Instituto de Astronomía de la UNAM. En el estudio se utilizó un satélite, el observatorio espacial de rayos X de la Agencia Espacial Europea (XMM-NEWTON), que puede observar un solo objeto celeste con varios instrumentos al mismo tiempo.

Los hoyos negros no son monstruos voraces que engullen todo lo que se les acerca, como nos los presenta la cultura popular. El material que orbita alrededor del hoyo negro puede escapar mientras no cruce la frontera conocida como horizonte de eventos. Sólo tiene que calentarse lo suficiente.

El equipo internacional de astrónomos puso la mira en un hoyo negro de dos millones de masas solares que se encuentra en el centro de una galaxia llamada NGC 4051. A partir de los datos obtenidos con el observatorio de rayos X, los investigadores dedujeron que el gas logra escaparse desde mucho más cerca del hoyo negro de lo que se pensaba. También pudieron determinar que escapa entre 2 y 5 % del material que gira en torno al hoyo negro, menos de lo que algunos astrónomos esperaban encontrar.

El gas caliente que escapa de los hoyos negros contiene elementos químicos más pesados que el hidrógeno y el helio, que los astrónomos denominan “metales”. Éstos incluyen el carbono, elemento esencial para la vida en la Tierra. Los metales sólo pueden formarse en el interior de estrellas, pero se les encuentra distribuidos en enormes extensiones del espacio entre las galaxias y la pregunta es cómo han llegado ahí.

El trabajo realizado por este grupo de astrónomos proporciona una pista, pero quizá no la solución definitiva. Yair Krongold y su equipo piensan que otra fuente de metales intergalácticos podría ser las galaxias en las que con mayor frecuencia se forman estrellas, las llamadas galaxias infrarrojas ultraluminosas (ULIRG, por sus siglas en inglés). Este descubrimiento fue publicado en la revista Astrophysical Journal el pasado 20 de abril.

Todas las especies en una enciclopedia

Algunas de las instituciones científicas más importantes del planeta anunciaron a principios de mayo la publicación en Internet de la Enciclopedia de la vida, un esfuerzo sin precedentes para documentar los 1.8 millones de especies de animales, plantas y otras formas de vida que conocemos en la Tierra.

Este esfuerzo se inició con 10 millones de dólares donados por la Fundación John y Catherine MacArthur y con 2.5 millones de la Fundación Alfred P. Sloan, así como con el trabajo de científicos de numerosas instituciones, entre otras la Universidad Harvard, el Laboratorio de Biología Marina de Woods Hole, Massachusetts, el Instituto Smithsoniano y el Museo Field de Historia Natural.

Los expertos empezaron a crear las páginas de cada especie a principios de los años 90, pero fue necesario esperar a que la tecnología de Internet madurara para poder hacer un sitio electrónico que cubriera las necesidades de la Enciclopedia de la Vida. La dirección del sitio es www. eol .org y en los siguientes 10 años se irán abriendo páginas para cada especie conocida, donde se podrá encontrar su nombre científico, fotografías y videos, un resumen de sus características físicas y genéticas, su distribución geográfica, su posición filogenética (es decir, con qué especies está relacionada evolutivamente), su hábitat, relaciones ecológicas y finalmente, su importancia práctica para los seres humanos. Esta información la revisarán y actualizarán continuamente expertos de todo el mundo. Además tendrá enlaces a sitios especializados para las personas que quieran ampliar su información. El sitio ya puede visitarse, pero estará terminado para mediados de 2008.

Jonathan F. Fanton, presidente de la Fundación MacArthur, aseguró que “La tecnología está permitiendo a la ciencia entender la inmensa complejidad de la vida que existe en este planeta. Al compartir lo que sabemos, podremos proteger la biodiversidad de la Tierra y conservar mejor nuestra herencia natural”. Ojalá que así sea.

El fósil más antiguo de América

En 1995 científicos de la UNAM encontraron un fósil de langosta en una cantera del poblado El Espinal, Chiapas. Luego de más de 10 años de estudios, determinaron que se trata de un fósil del periodo Cretácico, de hace 110 millones de años, lo que lo convierte en el más antiguo del continente americano. Establecer que esta langosta pertenece al género Palinurus fue complicado, ya que el mismo sólo se había reportado en Europa y el norte de África. El nombre que le pusieron a la nueva especie de langosta es Palinurus palaciosi, en honor a Eliseo Palacios Aguilera, precursor de la paleontología en el estado de Chiapas.

“Este fósil es el mejor preservado y más completo que existe, a diferencia de los ya registrados en Europa y en el norte de África, que están muy incompletos”, señaló Francisco Javier Vega Vera, investigador del Instituto de Geología. El especialista piensa que “la langosta Palinurus tuvo su origen en América y evolucionó en el continente, a la vez que se desplazó a África cuando ambos continentes no estaban tan separados, estableciéndose como género”.

En El Espinal, localidad que se encuentra a 45 kilómetros al oeste de Tuxtla Gutiérrez, se encontraron también fósiles de insectos, como una larva de libélula de agua dulce y una chinche acuática, así como crustáceos, moluscos, algunos peces y restos de plantas. La diversidad de organismos encontrados apoya la teoría de que se trata de una antigua laguna salobre de poca profundidad, con influencia ocasional de agua dulce, o bien de un antiguo estuario. Los científicos están tratando de determinar qué cambios provocaron la mortandad masiva entre algunos de estos grupos.

El equipo que realizó el hallazgo incluye científicos del Instituto de Geología y de la Facultad de Ciencias (ambas de la UNAM) y del Instituto de Historia Natural y Ecología de Chiapas. Los resultados de la investigación se publicaron en la Revista Mexicana de Ciencias Geológicas (No. 3, 2006).

Reconocimiento internacional para investigador mexicano

Luis Rafael Herrera-Estrella, investigador y profesor del Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados (CINVESTAV), del Instituto Politécnico Nacional (IPN), en Irapuato, obtuvo el Premio Trieste de Ciencias por las tecnologías pioneras en biotecnología aplicadas a la producción comercial de plantas modificadas genéticamente. Administrado por la Academia de Ciencias para el Mundo en Desarrollo, el Premio Trieste de Ciencias se otorga anualmente a científicos de países en desarrollo cuyos logros han tenido un “enorme impacto en la ciencia internacional”.

Las técnicas de transformación de plantas desarrolladas por Herrera-Estrella y sus colaboradores han sido muy importantes en la producción comercial de plantas modificadas genéticamente que se cultivan en más de 100 millones de hectáreas en todo el mundo. El trabajo de este investigador se ha centrado en especies de gran importancia económica para América Latina, como los espárragos, el maíz, la papaya y el frijol.

Herrera-Estrella es licenciado en ingeniería bioquímica de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del IPN. Obtuvo la maestría en el CINVESTAV y el doctorado en ingeniería genética de plantas en la Universidad Estatal de Gante, en Bélgica, doctorado que estuvo en riesgo de quedar truncado en 1982, cuando le fue retirada la beca porque México pasaba por una fuerte crisis económica. Afortunadamente la Universidad de Gante decidió darle recursos para que terminara sus estudios.

En los últimos años, Luis Rafael Herrera- Estrella se ha dedicado a entender los mecanismos moleculares que permiten a algunas especies de plantas tolerar concentraciones tóxicas de aluminio o, de manera más general, que les permiten adaptarse a suelos poco fértiles. Esto es de suma importancia en América Latina, donde aproximadamente 500 millones de hectáreas de tierras de cultivo son deficientes en fósforo, nutriente esencial para muchas especies de plantas de importancia agrícola.

Herrera-Estrella dijo que recibir este reconocimiento es muy importante para “lograr que los políticos se den cuenta de que, a pesar de las dificultades, los científicos de los países en vías de desarrollo poseen las habilidades y la experiencia para producir ciencia de primer nivel”. Herrera-Estrella comparte este año el Premio Trieste con Goverdhan Mehta, profesor honorario de química orgánica del Instituto de Ciencias de la India, en Bangalore.

Empaques verdes

En la publicidad de un producto por lo general se ensalza lo que se le añade: más de esto o de aquello. Sin embargo, poco a poco, algunos fabricantes de productos han empezado a dar a conocer lo que les quitan, especialmente cuando se trata del empaque. Y es que en la mayoría de los casos los elementos perjudiciales para el medio no están en el producto, sino en su envoltura, que tiramos a la basura en cuanto llegamos a nuestras casas.

Por ejemplo, la compañía Procter & Gamble, que produce y vende más de 300 productos en 160 países, acaba de introducir al mercado un envase rígido en forma de tubo para la pasta de dientes que se puede colocar en los anaqueles de las tiendas sin las cajas de cartón. Aveda, una compañía de productos de belleza, lanzará en breve una línea de productos para hombres que estarán empacados en botellas hechas casi por completo de materiales reciclados. Y otra compañía de belleza, Estée Lauder, ha invertido más de un año diseñando tubos y tapas fabricados en un 80% con aluminio reciclado. Su línea Orígenes se empacará en cajas de cartón fabricadas con energía solar, eólica u otras formas de energía limpia.

La cadena Wal-Mart ha empezado a ejercer presión en sus más de 66 000 proveedores para que eliminen los empaques innecesarios. Esta empresa transnacional ha prometido recobrar 100% del material utilizado en los empaques de todos los productos que pasan por sus tiendas para volver a utilizarlos para el año 2025.

Las razones de este cambio no están relacionadas únicamente con el ambiente. Los comerciantes saben que con menos empaques, bajarán también los costos. Y están conscientes de que, dada la creciente preocupación por cuestiones ambientales, los consumidores tienden a preferir productos que utilicen empaques “verdes”.

No siempre sucede así. Por ejemplo, un envase más pequeño, aunque de la misma capacidad, puede dar la impresión de contener menos producto. Coca-Cola acaba de lanzar al mercado una botella más ligera y resistente, pero ésta se ve más pequeña y se vende menos que las de diseño tradicional, al que estamos acostumbrados. La compañía Nestlé, que produce millones de botellas para agua al año, ha diseñado también botellas más ligeras, pero planea lanzarlas con campañas que informen a sus compradores que éstas pueden reciclarse y que, aunque pesan menos, contienen la misma cantidad de líquido.

Será importante que los consumidores estemos conscientes del enorme problema ambiental que están produciendo los empaques y elijamos los que menos contaminan.

 

Martha Duhne

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