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16 de diciembre de 2018
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Ráfagas

No. 143

Proceso de domesticación

Las especies vegetales domesticadas de hoy son descendientes de plantas silvestres que, en la mayoría de los casos, se han perdido, lo que dificulta entender cómo ocurrió el proceso de domesticación. Fabiola Parra y un grupo de científicos del Centro de Investigaciones en Ecosistemas de la UNAM, campus Morelia, publicaron en la edición de septiembre de la revista Annals of Botany un estudio en el que identifican al ancestro de una especie de cactus cultivado, el pitayo, o pitayo de mayo. Este cactus, de nombre científico Stenocereus pruinosus, se encuentra en estado silvestre en el Valle de Tehuacán, Puebla, una de las principales regiones de domesticación de plantas en Mesoamérica. Los investigadores entrevistaron a agricultores que cultivan los cactus para entender qué guiaba sus procesos de selección y realizaron estudios genéticos en 264 plantas de nueve poblaciones silvestres y cultivadas, comparando los patrones de variación de 14 características de los cactus.

Alejandro Casas, etnobotánico del proyecto, dijo que los campesinos del Valle de Tehuacán seleccionan cuidadosamente y cultivan los cactus para producir frutos con ciertas características deseables. Estos agricultores saben cómo hacer que sus cactus den frutos de una enorme variedad de colores y sabores. Esto significa que la transición de un estado silvestre a los cultivados que existen en la actualidad ha sido un proceso complejo.

Los métodos de propagación que emplean los campesinos ayudan a aumentar la diversidad genética de los cactus. En contraste, la agricultura en el mundo industrializado tiene el objetivo de cultivar plantas con frutos idénticos, lo que disminuye su variedad genética.

Las lluvias cada vez más escasas y las presiones económicas ponen en peligro el futuro de esta especie de cactus cultivado. Los métodos de cultivo tradicionales podrían perderse en el fututo cercano.

Encuentran esqueleto de la era de hielo

Investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrieron en una cueva inundada de la Península de Yucatán un esqueleto humano que podría ser de los más antiguos de América. El hallazgo es parte del Estudio de los Hombres Precerámicos en la Península de Yucatán, dirigido por Arturo González González, y fortalece la hipótesis de que el continente americano se pobló luego de varias migraciones provenientes de Asia. En este proyecto se han localizado los esqueletos de otras tres personas: la mujer de Naharón, una joven de entre 17 y 20 años de edad, la mujer de las Palmas, de 40 o 45 años de edad y el hombre del templo, todos de una antigüedad de entre 10 000 y 14 000 años.

El nuevo esqueleto, descubierto en 2007, pertenece a un individuo joven, al que los académicos llaman Chan Hol. Los huesos se encontraban a 542 metros de la entrada de una caverna inundada, a una profundidad de 8.3 metros a la que se llega por una red de oscuros laberintos.

La distribución de los esqueletos descubiertos hasta hoy sugiere un entierro ritual. Chan Hol tenía las piernas flexionadas a la izquierda y los brazos extendidos a ambos lados del cuerpo, lo cual es una novedad. González dice que el enterramiento data de cuando el nivel del mar era 150 metros más bajo que hoy, antes de que las cavernas se inundaran. De Chac Hol se recuperaron huesos de las cuatro extremidades, las vértebras, las costillas y el cráneo, así como varios dientes, lo que representa un 60% del total. En restos de 10 000 años de antigüedad por lo general sólo se encuentra entre 20 y 30% de la osamenta.

Los análisis de fechamiento han comprobado que estos restos pertenecen a individuos que llegaron a América antes que la cultura Clovis, que muchos consideran como la primera en llegar a América por el estrecho de Bering. Sus características físicas se asemejan a la gente del centro y del sur de Asia, lo que sugiere que hubo varias migraciones al continente americano.

Bolsita de té para limpiar el agua

Investigadores de la Universidad de Stellenbosch, Sudáfrica, desarrollaron un filtro en forma de bolsita de té que, por medio de fibras nanoscópicas y carbón activado, absorbe las sustancias tóxicas del agua contaminada. Los sobrecitos se insertan en el cuello de una botella y están hechos del mismo material que se emplea para producir bolsas de té de rooibos, una infusión que se prepara con una planta de origen sudafricano, Aspalathus linearis, muy popular en ese país.

El Departamento de Microbiología de la universidad llevó a cabo pruebas exitosas del filtro con agua de ríos de las inmediaciones de Stellenbosch. Una bolsita puede limpiar hasta un litro de agua contaminada. Luego de usarse, se desecha. Pasados unos días, las nanofibras se desintegran, por lo que no tienen ningún impacto en el ambiente. El costo de cada bolsa es de tres centavos sudafricanos, o medio centavo de dólar. Esta tecnología fue desarrollada por Eugene Cloete, de la Facultad de Ciencias y director del Instituto del Agua de la misma universidad sudafricana.

Los investigadores están en espera de que el desarrollo tecnológico sea aprobado por la Oficina Sudafricana de Normalización y esperan ponerlo a la venta antes de fin de año. Más de 30 millones de personas del África subsahariana padecen escasez de agua potable.

Invasión de plantas transgénicas

En la conferencia anual de la Sociedad Ecológica de Estados Unidos, celebrada el mes de agosto en Pensilvania, científicos de la Universidad de Arkansas dijeron haber encontrado plantas de colza genéticamente modificadas en áreas alejadas de los sitios de cultivo en el estado de Dakota del Norte. La colza es una planta que se cultiva para producir forraje, aceite vegetal para consumo humano y biodiesel en la Unión Europea, Canadá, Estados Unidos, Australia, China y la India, y es la tercera fuente de aceite vegetal, después de la soya y la palma. En Canadá, el Reino Unido y Japón ya se habían localizado plantas genéticamente modificadas creciendo de manera silvestre, pero es la primera vez que se detectan en Estados Unidos.

Cinthia Sagers, directora del proyecto, encontró dos variedades transgénicas de colza, una resistente al herbicida glifosfato y otra al glufosinato, pero también plantas resistentes a ambos herbicidas, lo que demuestra que las diferentes variedades se habían polinizado entre ellas, produciendo una nueva variedad que no existía antes.

En estudios realizados en otros países donde se ha detectado colza transgénica creciendo fuera de las áreas de cultivo las plantas no andaban lejos de éstas, pero en este caso las plantas transgénicas aparecieron en sitios muy alejados de los cultivos. Por ser muy ligeras, las semillas de colza se dispersan fácilmente en el viento o al caerse de los camiones que las transportan.

Los investigadores tomaron muestras de plantas a intervalos de ocho kilómetros, a lo largo de 5 000 kilómetros de carreteras del estado de Dakota del Norte. Contaron el número de plantas de cada muestra y realizaron pruebas para detectar la presencia de genes modificados. El equipo encontró plantas de colza en la mitad de los 288 sitios de colecta y de éstas, el 80% tenía uno de los dos transgenes. Dos plantas tenían ambos.

Según Sagers, hacen falta más estudios para entender el posible impacto ecológico de las plantas transgénicas que han invadido zonas silvestres. Lo que sí es muy probable es que el aumento de las plantas resistentes a dos herbicidas pueda dificultar enormemente su control y convertirlas en plaga.

Descubren un sistema solar parecido al nuestro

Un equipo internacional de astrónomos del Observatorio Europeo Austral localizaron un sistema planetario que contiene cuando menos cinco planetas. Estos cuerpos giran alrededor de la estrella HD 10180, parecida al Sol. Existe evidencia de que el sistema podría tener otros dos planetas, y de ser así, uno de ellos sería el planeta extrasolar de masa más pequeña que se conozca hasta hoy. Christophe Lovis, de la Universidad de Ginebra, Suiza, director del proyecto, dijo en un coloquio internacional que se llevó a cabo el 24 de agosto en el Observatorio de Haute-Provence, Francia, que es el sistema con el mayor número de planetas descubierto hasta la fecha.

El descubrimiento se realizó utilizando un espectrógrafo acoplado a un telescopio de 3.6 metros del Observatorio Europeo Austral, que se encuentra en el cerro La Silla, Chile. La investigación tomó seis años de observaciones de la estrella HD 10180, localizada a 127 años-luz de la Tierra.

Los astrónomos usaron el espectrógrafo para detectar pequeños movimientos de bamboleo en la estrella, causados por la atracción gravitacional de cuando menos cinco planetas. Las señales más intensas corresponden a planetas con masas de entre 13 y 25 veces la masa de la Tierra, que giran alrededor de su estrella en periodos que van de seis a 600 días terrestres. Los planetas se encuentran a distancias de su estrella iguales a entre 0.06 y 1.4 veces la que existe entre la Tierra y el Sol.

Los investigadores analizan datos que parecen indicar que existen otros dos planetas. Uno sería parecido a Saturno, con una masa mínima de 65 veces la de la Tierra y con un periodo de 2 200 días; y otro sería el exoplaneta más pequeño registrado hasta hoy, con una masa de 1.4 veces la de la Tierra. Este planeta de tamaño comparable al nuestro, si existe, se encuentra muy cerca de su estrella, a sólo 2% de la distancia de la Tierra al Sol.

Hasta ahora los astrónomos han encontrado 15 sistemas con al menos tres planetas. Lovis dice que con este hallazgo empieza la era del estudio de sistemas planetarios complejos y no sólo de planetas individuales.

 

Martha Duhne

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