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17 de julio de 2018
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Ráfagas

No. 190

Nueva especie de araña en México

Un equipo de entomólogos del Instituto de Biología de la UNAM, dirigidos por Alejandro Valdez Mondragón, descubrió una nueva especie de araña, la Paratropis tuxtlensis. Como el resto de los miembros de la familia Paratropididae esta araña posee la habilidad del camuflaje, el cual consigue al pegar en su exoesqueleto partículas de tierra. Esta destreza podría protegerla contra posibles depredadores y ocultarla de sus presas. Las arañas poseen unos poros en su cutícula, la cual está conectada a unas glándulas cuyas secreciones permiten que las partículas de tierra se adhieran.

El nombre de la especie le fue dado por sus descubridores en honor a la Estación de Biología Tropical Los Tuxtlas, en Veracruz, México, y los ejemplares se colectaron en la Reserva de la Biósfera Volcán San Martín, una región de selva alta en el mismo estado, dijo Valadez Mondragón, primer autor del artículo que da cuenta del hallazgo y que se publicó en la revista ZooKeys el pasado 23 de junio.

La nueva especie es el primer registro que se tiene del género Paratropis para Norteamérica. Las otras especies se distribuyen en Sudamérica: en Brasil, Venezuela y Perú. La especie más norteña habita en Panamá, en Centroamérica. Las especies de esta familia por lo general no construyen nidos o madrigueras, ya que pasan desapercibidas. “Los ejemplares se colectaron en la selva tropical, bajo piedras o rocas. Permanecieron inmóviles cuando levantamos la roca que les servía de refugio, posiblemente como un mecanismo de defensa ya que las partículas de tierra incrustadas en su cuerpo les sirven como camuflaje”, explican los autores del estudio. Esta especie se cubre con una tierra color café claro todo el cuerpo, incluidas las patas.

Los investigadores colectaron a dos machos y dos hembras adultos y un juvenil, que fueron depositados en la Colección Nacional de Arácnidos del Instituto de Biología de la UNAM.

El origen de la epidemia de la papa

El Valle de Toluca, en México, es el hogar ancestral de un hongo que fue el origen de una de las enfermedades de la papa más costosas y mortales de la historia, de acuerdo con los resultados de una investigación publicada el mes de junio en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

La denominada Gran Hambruna ocurrió en Irlanda entre 1845 y 1849, periodo en el que ese país vivió una de las peores tragedias de su historia. En 1845 Irlanda contaba con una población de más de ocho millones de personas y seis años más tarde ésta se redujo a poco más de seis millones. La Gran Hambruna fue provocada por la destrucción de las cosechas de papa, alimento básico de la población campesina, a causa de una plaga. Se calcula que más de un millón de personas murieron de hambre y otro millón emigró, principalmente a América.

Investigadores de la Universidad Estatal de Oregon, del Servicio de Investigación Agrícola y de otras cinco instituciones, concluyeron que el hongo Phytophthora infestans se originó en el Valle de Toluca y evolucionó junto con las papas durante cientos o miles de años, para dispersarse más tarde a gran parte del mundo.

Ese hongo produce una enfermedad llamada tizón de la papa, que sigue siendo una amenaza importante para la seguridad alimentaria mundial; al año se invierten por lo menos 6 000 millones de dólares en luchar contra ella.

Hasta ahora existían dos hipótesis acerca del origen del hongo; una propone que es andino y la otra que es mexicano. Sabemos que la papa o patata (Solanum tuberosum) es originaria de Sudamérica y fue domesticada en el altiplano andino por sus habitantes hace unos 7 000 años. Su distribución se amplió al resto de América y más tarde a Europa. Los investigadores estudiaron la secuencia de cuatro genes del patógeno en muestras de México y de los Andes y las relaciones filogenéticas encontradas sugieren que su origen es mexicano.

De acuerdo con los autores de la investigación conocer el centro de origen del patógeno es de suma importancia, pues proporciona vías para descubrir y estudiar los genes resistentes que desarrollaron las plantas con las que ese patógeno ha vivido miles de años. De igual importancia es saber cuáles son los mecanismos que han permitido a P. infestans seguir reapareciendo y ser así el patógeno de plantas más costoso del mundo.

Las redes sociales, medio para contagiar emociones

Investigadores de la Universidad de California, de la Universidad Cornell y del Core Data Science Team de Facebook, realizaron una investigación que sugiere que los estados emocionales se pueden transmitir a las personas a través de un “contagio”, de manera inconsciente y sin que exista ningún contacto personal.

El llamado “contagio emocional” se ha establecido en estudios científicos que muestran que las personas son capaces de transmitir emociones negativas o positivas a otras, e influir en su estado de ánimo. Información de redes sociales presenciales, acumulada durante un periodo de más de 20 años, sugiere que estados de ánimo de larga duración, como la depresión, pueden modificarse a través de este contacto.

En Facebook la gente con frecuencia expresa sus emociones y sus amigos pueden enterarse de ello a través de la sección de noticias de esta red social. Debido a que suelen producirse mucho más noticias de las que una persona puede ver, Facebook filtra las que llegan al muro de cada una de ellas. El contenido que se muestra o se omite se determina a través de un algoritmo de clasificación que Facebook ha desarrollado con el interés de mostrar a los usuarios lo que puede considerarse relevante y atractivo.

El experimento consistió en manipular durante una semana (del 11 al 18 de enero de 2012) el grado en que 689 003 personas, elegidas sin su conocimiento, fueron expuestas a distintas expresiones emocionales en sus muros, y posteriormente analizar si esto los inducía a publicar contenidos consistentes con esa exposición, lo cual implicaría una forma de contagio emocional.

Los investigadores formaron dos grupos: uno en el que la exposición al contenido emocional positivo se redujo y otro en el que el contenido emocional negativo disminuyó. Los comentarios se clasificaron como positivos o negativos por el significado de algunas de las palabras utilizadas. En total se analizaron tres millones de mensajes, que contenían mas de 122 millones de palabras.

El resultado sugiere que ocurre un contagio emocional en las redes sociales, sin que se dé una interacción física y en la ausencia de pistas no verbales, consideradas muy importantes en la comunicación, como son las expresiones faciales, la postura del cuerpo, el tono de voz, etc. Es decir, que lo que vemos en las redes sociales estaría influyendo directamente en nuestro estado de ánimo, lo que puede resultar relevante si tomamos en cuenta la cantidad de horas al día que enormes sectores de la población pasan conectados a dichas redes. Y este impacto en el estado de ánimo puede no tener ninguna relación con la realidad de la vida de estas personas.

Los resultados del experimento se publicaron en junio pasado en la revista Proceedings of the Nacional Academy of Sciences. El siguiente mes la misma revista publicó un editorial donde expresaba su preocupación por la metodología utilizada, ya que los participantes no dieron su consentimiento para participar en el experimento. Facebook contestó diciendo que el uso de la información que cada persona sube a su muro era consistente con sus políticas de uso, y que los usuarios tienen que estar de acuerdo con ellas antes de crear una cuenta en Facebook.

Comer frutas y verduras para vivir más

Existe la idea de que aumentar el consumo de frutas y verduras puede prevenir algunas enfermedades crónicas, como las cardiovasculares y el cáncer, que son las dos principales causas de muerte a nivel mundial. Recientemente un equipo de científicos estadounidenses y chinos decidieron averiguar si esta creencia tiene bases científicas.

Los investigadores realizaron un tipo de estudio que se conoce como meta-análisis. Revisaron la literatura científica publicada entre mayo y agosto de 2013, sin restricciones de lenguaje ni del país dónde se originó el estudio, y tomando en cuenta las diferencias en el diseño de los estudios analizados. Las conclusiones a las que llegaron se desprenden de investigaciones que involucraron a más de 800 000 participantes y en las que se da cuenta de 56 423 fallecimientos.

El meta-análisis concluye que un mayor consumo de frutas y verduras se asocia significativamente con un menor riesgo de muerte por todas las causas, y en particular por enfermedades cardiovasculares. En promedio, la probabilidad de muerte disminuyó 5% por cada porción consumida al día (6% para frutas y 5% para verduras); consumir más de cinco porciones diarias al parecer no tiene efectos adicionales. Los resultados de este estudio, que se publicaron en julio pasado en la revista British Medical Journal, serán de mucha utilidad para elaborar guías de nutrición que busquen reducir los riesgos de desarrollar enfermedades.

Origen de la cultura Clovis

Evidencias arqueológicas encontradas en Sonora, México, muestran que un grupo de cazadores recolectores ya habitaba el sitio hace 13 400 años. Cazaban, entre otros animales de gran tamaño, gonfotéridos, de la familia Gomphotheriidae, parientes de los elefantes que vivieron hace 12 millones de años y se extinguieron hace cerca de 10 000.

Los pobladores más antiguos de Norteamérica pertenecían a la cultura Clovis, llamada así por las herramientas que desarrollaron y que fueron descubiertas en Clovis, Nuevo México, en los años 30. Eran cazadores de megafauna, en especial de mamuts.

Investigadores del Instituto de Geología de la UNAM, de la Universidad de Arizona y del Instituto de Antropología e Historia, el INAH, encontraron en el yacimiento arqueológico El Fin del Mundo, a 230 kilómetros al noreste de Hermosillo, Sonora, siete puntas de lanza típicas de la cultura Clovis, herramientas para cortar, lajas de piedra que se desprendían durante la construcción de estos objetos y restos óseos de dos gonfotéridos. Estos animales habitaron en todo el mundo, salvo en la Antártida y Australia. Se distribuyeron por toda América, pero se pensaba que habían desaparecido de Norteamérica antes de la llegada de los seres humanos, hace aproximadamente 13 500 años.

Por los sedimentos estudiados, los arqueólogos concluyen que el ambiente en el sitio era muy diferente al desierto árido y de clima extremadamente cálido que conocemos hoy en esta región de Sonora. Los restos de los gonfotéridos estaban cubiertos de diatomeas, lo que sugiere que el sitio se hallaba bajo el agua, probablemente la de un lago poco profundo o un pantano. El hallazgo es especialmente importante porque sugiere que la cultura Clovis pudo originarse en el suroeste de los Estados Unidos y el norte de México y no más al norte del continente, como se pensaba hasta ahora. En el sitio se encontró también una zona habitacional que seguramente será fuente de más información acerca de esta cultura.

Los resultados de la investigación se publicaron en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, en julio pasado.

 

Martha Duhne

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