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15 de octubre de 2018
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Ráfagas

No. 5

Fracasa “espejo solar” ruso

En un esfuerzo para recuperar la credibilidad del programa espacial de Rusia y eventualmente conseguir nuevas fuentes de financiamiento, cien­tíficos e ingenieros de ese país lanzaron al espacio un gigantesco espejo desplegable, de 30 metros de diámetro. La intención era demostrar al mundo que ésta puede ser una estrategia rentable para iluminar áreas del planeta que suelen ser castigadas por largos y oscuros inviernos —como ocurre en muchas regiones de Rusia—, así como zonas de desastre. Los entusiastas del proyecto aseguran que el uso de estos espejos incluso puede ser benéfico para la agricultura, “alargando la duración del día”. Sin embargo, el 11 de febrero, Vladimir Solovyov, Director de Vuelos del Centro Espacial de Korolyov, en las afueras de Moscú, informó que el experimento fracasó, pues fue imposible desplegar el espejo desde la nave de abastecimiento que lo transportaba en su ruta hacia la Estación Espacial MIR, que muy pronto será clausurada. Más que una falla humana o un error técnico, el descalabro en este experimento fue señalado como la consecuencia de una absoluta falta de coordinación entre los responsables del proyecto.

Murió H.W. Kendall, cazador de cuarks

El doctor Henry Way Kendall, uno de los tres físicos que compartió el Premio Nobel de Física en 1990, por confirmar que las partículas llamadas cuarks son los “ladrillos” fundamentales de la materia, murió a los 72 años de edad, el pasado 15 de febrero. Su deceso ocurrió durante una expedición de fotografía subacuática en la que colaboraba con la revista National Geographic, en el Parque Estatal de Wakulla Springs, al sur de Tallahassee, Florida. Las autoridades locales informaron que Kendall, experimentado buzo y fotógrafo submarino, se había unido al equipo de National Geogra–phic, pero trabajaba por su cuenta al momento de fallecer. Su cuerpo fue encontrado a unos metros de la playa, por lo que se realiza una investigación policiaca para precisar las causas del deceso.

Estadística para predecir el crimen

En muchas partes de Estados Unidos, la policía emplea computadoras para apoyarse en el seguimiento de tendencias criminales en cierto tipo de individuos y señalar áreas conflictivas entre las diferentes comunidades del país.

Ahora, investigadores de la Universidad de Texas, en Austin, bajo la conducción de William Kelly, estudian la posibilidad de utilizar la misma tecnología para predecir la ocurrencia de crímenes a futuro. La idea es establecer un modelo estadístico que relacione la incidencia delictiva “histórica” en el tiempo, el pandillerismo, los niveles de pobreza y el consumo de drogas con áreas geográficas específicas. Esto con el fin de determinar grados de probabilidad respecto de la actividad criminal futura en mapas virtuales. Se trata de una teoría, llamada de “la ventana rota”: si confluyen un número suficiente de variables identificadas como precursoras del crimen, lo más seguro es que ocurrirá una acción delictiva.

Kelly y sus colegas intentarán crear su mapa electrónico basados en el mayor número de variables posible: lo mismo desde el punto de vista histórico –que se conserva en los archivos policiacos–, que a través del monitoreo constante de las condiciones presentes del entorno. En esta fase piloto se comenzará con la ciudad de Austin y se determinarán los “focos rojos”, antes de que la situación se torne crítica.

Edificios inteligentes: tecnología y naturaleza

Cuando oímos hablar de “edificios inteligentes”, por lo regular nos imaginamos estructuras arquitectónicas totalmente automatizadas en cuanto a seguridad, operación y confort. Sin embargo, el concepto va más allá de lo meramente tecnológico para abarcar también criterios ecológicos. Ejemplo de ello es la Torre de Ingeniería, en Ciudad Universitaria. Rodeado de áreas verdes y constituido por diez niveles sobre una superficie de 1 458 metros cuadrados, el inmueble fue concebido como un objeto arquitectónico que formara parte del paisaje en vez de agredirlo.

Eficientes sistemas de iluminación, cableado y control de temperatura, así como complejos equipos contra incendios y alta tecnología computacional se combinan con amplios ventanales, canceles y cortinas traslúcidas que permiten aprovechar la mayor cantidad de luz natural. Todo esto con un diseño arquitectónico que crea un agradable clima interior sin recurrir al consumo energético.

A lo anterior se suma la instalación de colectores solares en las azoteas para calentar el agua de los baños y un sistema para aprovechar el agua de lluvia, la cual es captada por un vaso regulador que la recupera a través de los mantos freáticos de los jardines.

Este prototipo arquitectónico es fruto del trabajo multidisciplinario de ingenieros, arquitectos, diseñadores industriales, artistas plásticos y expertos en informática, entre otros especialistas, y ha sido impulsado por el Instituto de Ingeniería y la Dirección General de Obras y Servicios Generales de la UNAM con el apoyo financiero de varias empresas y la convicción de que es posible la amistad entre tecnología y naturaleza.

Estímulo sexual a distancia

Si colocamos en un área de observación, separados por una malla, a una rata hembra en su periodo fértil y a una rata macho, ésta última presentará una erección del pene que no ocurriría si del otro lado de la malla hubiera alimento o una hembra no fértil.

Es así como se ha comprobado que los mamíferos pueden ser estimulados sexualmente sin contacto físico directo. En el caso de nuestra pareja de roedores, la hembra despide un olor que estimula al macho a tal grado que, vía el olfato, le provoca una erección psicogénica; es decir, la producida por estímulos a distancia mediante la visión y/o la audición. Pero ¿qué ocurre cuando la rata macho de laboratorio presenta lesiones en diversos nervios periféricos?

El doctor Jorge Manzo, del Instituto de Neuroetología de la Universidad Veracruzana y su colega Pablo Pacheco, de la unidad del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM en Xalapa, tratan de responder a esa interrogante al investigar los mecanismos neurofisiológicos de la erección peneana, en particular el control de la médula espinal sobre este proceso reproductivo que se lleva a cabo en el área pélvica del macho, y el cual involucra la función de cuatro nervios originados en la médula lumbosacra.

¿Qué interés práctico tiene este estudio para los seres humanos? Nada menos que aportar el conocimiento básico para el tratamiento de pacientes que por accidente se lesionan la médula espinal y debido a ello pierden la capacidad de tener erecciones, ya sean psicogénicas (cuando la lesión se da en los niveles espinales torácicos) o reflejas, es decir, las producidas por el contacto físico (cuando la lesión se da en los niveles más bajos).

¿Un niño que siempre ha estado ahí?

En días pasados la revista Science publicó un artículo firmado por un grupo de geólogos, encabezados por Donald Rodbell, que ofrece evidencias preliminares respecto de inconsistencias en el comportamiento del fenómeno meteorológico de El Niño en un periodo comprendido entre los 12 mil y 5 mil años de antigüedad. Esto contradice la interpretación, comúnmente aceptada entre los paleoclimatólogos, de que El Niño forma parte del clima terrestre prácticamente desde que nuestro planeta contó con una atmósfera. Mediante el estudio de estratos geológicos en el sedimento de un lago de los andes ecuatoriales, los investigadores deducen que El Niño pudo haber presentado “vaivenes” en intensidad y duración o “ausencias” durante milenios. Algunos especialistas coinciden con las conclusiones del grupo de Rodbell y señalan que el comportamiento errático de El Niño hace al menos 5 mil años, bien pudo contribuir a la emergencia de civilizaciones alrededor del Océano Pacífico, en tanto que sus variantes históricas serían de gran utilidad para el desarrollo de un modelo estadístico que permita hacer predicciones sobre la evolución del “efecto invernadero”. Todavía serán necesarias mayores investigaciones para confirmar plenamente si en el pasado El Niño se tomó “sus descansitos” de vez en cuando.

¿Por qué se pega lo pegajoso?

Aunque esta pregunta parece trivial, encontrar una respuesta ha tomado muchas horas de investigación a los físicos Cyprien Gay y Ludwik Leibler del Laboratorio Elf Atochem del Centro Nacional de la Investigación Científica, ubicado en Levallois-Perret, Francia.

Gay y Leibler encontraron que los materiales usualmente no considerados como “pegajosos” –dos ladrillos por ejemplo– difícilmente se adhieren entre sí porque sus superficies son microscópi–camente rugosas y no llegan a mantener suficiente área de contacto. En cambio, los materiales suaves o viscosos ‑como el chicle masticado‑, al adherirse uno a otro o a una superficie áspera, compensan fácilmente la falta de puntos de contacto, adaptándose a las irregularidades y logrando una “unión íntima”. Sin embargo, Gay y Leibler reconocen que esto no es suficiente para explicar por qué puede ser tan dificil separar materiales pegajosos.

Los investigadores sugieren que la adherencia se refuerza por la creación de diminutas burbujas de aire entre las superficies en contacto que mantienen niveles variables de elasticidad. A mayor elasticidad de las burbujas de aire, más difícil será separar un material pegajoso de otro igual o no pegajoso.

Asimismo, midiendo el grado de elasticidad para cada material que muestra propiedades adhesivas, Gay y Leibler han desarrollado constantes de adherencia para las superficies estudiadas, en el marco de una novedosa teoría de “lo pegajoso”, que podrá ser muy útil en el futuro.

Aunque la mona se vista de seda...

Pseudociencias: la superstición disfrazada de ciencia

Sergio de Régules

Si quieres pertenecer a un grupo de amigos que no te acepta (cosa que no te recomendamos) puedes tratar de vestirte, hablar y conducirte como ellos. Es un truco viejísimo parecido en cierta forma a lo que hacen los virus desde hace miles de millones de años para invadir células. Un virus está revestido de ciertas proteínas que le abren las puertas de la célula. Una vez dentro, suelta su material genético y obliga a la célula a hacer copias del virus, que invaden otras células. Las pseudociencias, como los virus, se visten de lo que no son para engañar a los incautos.

¿Has oído en la tele palabras como “energía positiva”, “vibraciones”, o “física cuántica”? Seguro que sí. Éstas son palabras que provienen del lenguaje técnico de la ciencia, y que en la ciencia tienen un significado muy preciso, sin connotaciones de valor o esotéricas. Fuera de contexto, como en los programas sobre ovnis y fenómenos paranormales, a estas palabras se les puede dar cualquier significado.

Por ejemplo, parece que los conductores de esos programas están convencidos de que la energía positiva es buena y la energía negativa es mala. Pero la energía de una explosión atómica es tan positiva como se puede ser y a la vez muy, pero muy mala. Otro ejemplo: desde cierto punto de vista podemos decir que todo lo que se encuentra sobre la superficie de la Tierra (o por lo menos en su campo gravitacional) tiene energía potencial negativa. ¿Crees que podamos atribuir a esto todos los problemas del mundo? Por supuesto que no. La energía potencial negativa no tiene nada que ver con la guerra y la ignorancia.

Lo que ocurre es que ciertas personas supersticiosas emplean el término científico “energía” como sustituto de “suerte”. En vez de decir “mala suerte” dicen “energía negativa”. Así disfrazan su superstición de ciencia.

 

Martha Duhne

En ediciones anteriores
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En busca de otros mundos

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Aguas profundas: crónica de un desastre anunciado*

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La inteligencia artificial no es como la pintan

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