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18 de julio de 2018
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Ráfagas

No. 78

Olmecas: ¿cultura madre o cultura hermana?

Sabemos que la cultura olmeca surgió hace más de tres mil años en la región que comprende la parte sur del estado de Veracruz y el oriente del estado de Tabasco, entre los ríos Grijalba y Papaloapan. La cultura olmeca está considerada como la primera civilización en Mesoamérica, pero los arqueólogos han discutido desde hace años si fue una cultura “madre”, cuyas ideas, iconografía y religión fueron adoptadas por las culturas circunvecinas, o si fue sólo una de las varias culturas “hermanas” de la región que influyeron en el desarrollo de culturas posteriores, en especial en los mayas.

Investigaciones arqueológicas dirigidas por Jeffrey Blomster de la Universidad George Washington y realizadas en San Lorenzo, Veracruz (el centro olmeca de mayor importancia entre 1150 y 900 a.C.), parecen demostrar “la importancia de la cultura olmeca en la creación y difusión del primer estilo unificado y de un sistema iconográfico en Mesoamérica”. Es decir que sí se trata de una cultura madre, comparable con la griega y la romana en la civilización occidental.

El equipo de arqueólogos analizó la química de 725 piezas de cerámica decoradas, de 1500 a 900 a.C., con símbolos y diseños olmecas recolectados en San Lorenzo, y compararon su composición con piezas de cerámica de otros sitios arqueológicos. Determinaron que la mayoría de estas últimas no eran imitaciones de cerámica olmeca, sino que habían sido exportadas de San Lorenzo. Esto demuestra que los olmecas crearon y sintetizaron un simbolismo particular que difundieron ampliamente. También aseguran que no encontraron evidencias de que San Lorenzo estuviera importando cerámica de otros sitios, ni que las otras culturas mantuvieran un intercambio entre ellas. San Lorenzo fue el origen de otras sociedades complejas en el resto de Mesoamérica.

Para apoyar su teoría, Blomster utilizó también los resultados de excavaciones recientes realizadas por Ann Cyphers, investigadora de la UNAM, que sugieren que el nivel cultural y sociopolítico de los olmecas era más elaborado que el de otros grupos contemporáneos en Mesoamérica. Por ejemplo, las ruinas arqueológicas parecen indicar que mientras los dirigentes de San Lorenzo vivían en un palacio con columnas de basalto y grandes esculturas, los del Valle de Oaxaca lo hacían en las mismas casas de adobe que el resto de la población.

Estas evidencias no han convencido a quienes apoyan la teoría de las culturas “hermanas”, pero sí reafirman la tremenda influencia que tuvieron los olmecas en toda Mesaomérica, responsables entre otras maravillas, de las colosales cabezas humanas esculpidas en basalto.

Una galaxia sin estrellas

Un grupo de radioastrónomos de la Universidad de Cardiff, en Gales, descubrieron un objeto celeste que parece ser una galaxia invisible, compuesta casi exclusivamente de materia oscura.

Muchos físicos han propuesto, basándose en una serie de fenómenos astronómicos, que la mayoría del Universo está constituido de materia que no puede ser detectada con los telescopios. Varios modelos matemáticos han demostrado que este tipo de materia debe existir, pero el gran reto ha sido detectarla.

El grupo de investigadores mencionado al principio (que incluye científicos de Francia, Italia y de Australia) había estado estudiando la distribución de átomos de hidrogeno en distintas regiones del Universo, pues el hidrógeno emite una radiación que puede detectarse en longitudes de onda de radio. En el año 2000, utilizando el radiotelescopio de la Universidad de Manchester, encontraron, en el cúmulo de galaxias Virgo a 50 millones de años luz de distancia, una enorme masa de átomos de hidrógeno, equivalente a 100 millones de veces la masa de nuestro Sol. El hallazgo fue confirmado con el radiotelescopio de Arecibo, en Puerto Rico. En esta masa la materia gira en forma parecida a una galaxia espiral y su alta velocidad convenció a los científicos de que contiene mucha materia oscura. Esta galaxia oscura, llamada VIRGOH12, resultó miles de veces más masiva que cuando se detectó únicamente tomando en cuenta su hidrógeno gaseoso. Estudiaron la región durante cinco años para poder eliminar la posibilidad de fenómenos que no se hubieran registrado; por ejemplo, estrellas, o que se tratara de los remanentes de la colisión de dos galaxias. En marzo de este año, publicaron un artículo en Astrophysical Journal donde aseguran que se trata de la primera galaxia oscura detectada a la fecha.

La teoría se ha topado con cierta resistencia, en especial la de un grupo de físicos estadounidenses, del que forma parte Roger Blandford, de la Universidad de Stanford, quien señala que es prematuro saber a ciencia cierta la naturaleza de la nueva galaxia; sin embargo le parece relevante el hecho de que una enorme cantidad de gas no haya formado estrellas, como se suele esperar. Lo que es seguro es que el descubrimiento nos dará más información sobre cómo se forman las estrellas y lo que es quizá más importante, por qué a veces no lo hacen.

Si este resultado es confirmado por otros cosmólogos, será una clara evidencia de que la mayor parte del Universo no está constituido por estrellas sino por materia oscura, invisible a nuestros ojos.

El factor X

Los hombres y las mujeres somos distintos no sólo por los caracteres sexuales secundarios y la actividad hormonal, sino también por toda una serie de factores conductuales y fisiológicos; por ejemplo, la propensión a sufrir ciertas enfermedades y no otras. Dos investigadores: Hunt Willard de la Universidad de Duke, en Carolina del Norte, y Laura Carrel, del Colegio Estatal de Medicina de Pensilvania, dieron un paso gigantesco para entender las bases biológicas de estas diferencias al descifrar la secuencia de genes del cromosoma X.

Los seres humanos tenemos 23 pares de cromosomas, de los cuales sólo un par son sexuales; los hombres un X y un Y y las mujeres dos X. El cromosoma Y cuenta con 78 genes y el X con 1 098, lo que significa que las mujeres tienen aproximadamente mil genes más que los hombres. Para compensar esto, en los inicios del desarrollo embrionario, cuando se está formando una mujer, en cada una de sus células se elige el cromosoma X del padre, o el de la madre, para que uno se mantenga activo y el otro sea, supuestamente, silenciado para siempre, equilibrando así la diferencia con los hombres. Esto último se pensaba hasta ahora, pero, según los investigadores, el cromosoma s i l e n c i o s o n o lo es tanto. En las mujeres el 75% de los genes permanece inactivo siempre, el 15% se mantiene activo y el 10% puede estar o no en actividad, pues diferentes mujeres activan distintos genes. En otras palabras, las mujeres tienen un mecanismo que les permite ser más versátiles genéticamente que los hombres. Esto explica por qué las mujeres están protegidas contra enfermedades codificadas en el cromosoma X.

A la fecha se han detectado más de 300 enfermedades ligadas a este cromosoma: la hemofilia, el autismo, la distrofia muscular y algunos casos de retraso mental. De acuerdo con un estudio, de los 221 defectos genéticos que causan retraso mental, el 10% se localizan en el cromosoma X, pero como las mujeres tienen otra copia del cromosoma X, pueden optar por la copia sana, posibilidad que no tienen los hombres, quienes cuentan con sólo una copia.

Otra sorpresa que hallaron es que el 10% de los genes del cromosoma X produce proteínas que se activan en caso de cáncer testicular, en melanomas y en otros tipos de cáncer. Según los investigadores, estas proteínas serán importantes en el desarrollo de nuevas vacunas contra el cáncer.

Los resultados de esta investigación fueron publicados en la revista Nature el 17 de marzo de este año y son un paso más para entender las bases biológicas de las diferencias, a veces abismales, entre los sexos.

No estaba extinta, andaba amenazada

Un pájaro que se creía extinto, el cuitlacoche de Cozumel o pico curvo de Cozumel, Toxostoma guttatum, fue visto recientemente por un grupo de biólogos, según un reporte del American Bird Conservancy y de Conservación Internacional. El hallazgo convirtió a esta especie en el ave más amenazada de México. El cuitlacoche de Cozumel es un ave de 23 centímetros de largo, parecido a un cenzontle, de color café rojizo con blanco, y un pico largo y curvo.

Los científicos calculan que hasta hace poco más de 30 años, existía una población de más de 10 000 individuos de esta especie endémica de la Isla de Cozumel.

Pero varios factores se sumaron para colocarla al borde de la extinción: en 1988 el huracán Gilberto azotó las costas de la isla y la población sufrió una abrupta disminución, pero todavia se podían ver pequeños grupos de cuitlacoches en algunas regiones de la isla. El último reporte del cuitlacoche es de 1995, cuando llegó Roxanne, otro poderoso huracán; después de su paso, todo parecía indicar que la especie había desaparecido.

Los científicos están de acuerdo en que los huracanes tuvieron un efecto desastroso en las poblaciones de esta especie, pero aseguran que como éstos han pasado por la isla desde hace miles de años, tiene que haber otra razón para la casi extinción del ave. Y parece que así es. En 1971 se filmó en la isla una película que tenía unos protagonistas raros para ese ambiente: boas. Algunas de ellas lograron escapar de sus entrenadores y, encantadas de la vida, se quedaron a vivir en Cozumel. Las boas son hábiles depredadores de aves, en especial de sus huevos. Actualmente, la población de boas en Cozumel es abundante.

¿Qué importancia tiene este pajarito? ¿Por qué tanto alboroto? En primer lugar, cualquier especie que desaparezca es una gran pérdida para la biodiversidad del planeta, una pieza del enorme rompecabezas que forma la vida. Además, este afortunado hallazgo ha logrado hacer sonar una alarma sobre la necesidad de proteger los ecosistemas de la isla, lugar donde habita y donde lo hacen cientos de especies más, entre ellas varias aves endémicas, y cuando menos dos mamíferos también endémicos y amenazados: el mapache pigmeo, Procyon pygmaeus y el coatí cozumeleño, Nasua nelson.

La tinta de los tatuajes

Leslie Wagner, estudiante de la carrera de química de la Universidad de Arizona del Norte, se hizo un tatuaje que al poco t i e m p o p e r d i ó s u color hasta casi desaparecer. Como los tatuajes de muchas personas se mantienen intactos después de varios años, decidió averiguar qué había pasado con el suyo. Consultó varias revistas de dermatología, habló con especialistas y con las personas que los hacen y descubrió que no existía información científica sobre los componentes de la tinta ni sobre si éstos cambiaban en las diferentes marcas. Entonces decidió realizar una investigación seria sobre este tema con una compañera, Haley Finley-Jones y con una de sus profesoras de la universidad, Jani Ingram y el resultado fue presentado en el 229º Congreso Nacional de la Sociedad Química de los Estados Unidos el pasado mes de marzo.

Las autoras descubrieron que a pesar de que las tintas usadas en los tatuajes deben ser reguladas por la US Food and Drug Administration, la FDA, que las tiene catalogadas como cosméticos y colorantes, en la práctica cada persona que realiza tatuajes inyecta lo que piensa funciona mejor, sin que exista ningún control.

Las investigadoras analizaron la composición química de 17 tintes de cinco compañías diferentes, con los colores negro (el que más se utiliza), rojo, azul, amarillo y blanco. Descubrieron que los ingredientes son diferentes en cada color y en cada marca, y que las cantidades de plomo y litio en algunos de ellos eran mucho más elevadas que lo permitido por la FDA. Muchos de los pigmentos utilizados en las tintas no han sido aprobados para ser inyectados. Incluso algunos son colorantes industriales utilizados como tintas para impresión o como pintura para automóviles.

Ésta puede ser la razón de que algunas personas hayan reportado efectos adversos de los tatuajes como reacciones alérgicas, la migración de las tintas a tejidos subcutáneos (e incluso a los pulmones) y una sensación como de quemadura cuando han tenido que someterse a resonancias magnéticas, pues los campos magnéticos que se generan calientan la tinta bajo la piel.

Desconocer la composición química de las tintas usadas en los tatuajes también presenta un problema en el momento que se decide eliminarlos. Si los componentes químicos han sido identificados, es más sencillo seleccionar el tratamiento más efectivo y menos doloroso para removerlos, en vez de tener que utilizar varios métodos y esperar a encontrar el que funcione mejor.

La investigación fue realizada en los Estados Unidos y podría ser que en otros países, como el nuestro, la regulación sanitaria sea mucho más estricta. Pero si estás pensado en hacerte algún tatuaje sería interesante preguntarle al artista tatuador, si tiene alguna idea de la composición química de las tintas que utiliza.

 

Martha Dunhe Backhauss

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