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21 de enero de 2018
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Retos

No. 109 El fin del mundo

Rodar y rodar

Pese a todas las predicciones, en noviembre del 2012 el tan anunciado final del mundo no había ocurrido. Sin embargo, el 12 de diciembre los astrónomos detectaron un inmenso meteorito que se dirigía hacia la Tierra y que la impactaría el 28 de diciembre en algún punto del mar Mediterráneo.

Leonor, al enterarse de la noticia, fue con una vidente quien le dijo que el único lugar donde podía escapar del fin del mundo era Palenque, pero que tuviera cuidado en el viaje, ya que “veía” que su coche sólo podría llegar a su destino si se compraba unas llantas nuevas, incluida la de refacción. Además, al llegar a Palenque, cada una de las llantas tendría que haber sido utilizada la misma cantidad de kilómetros.

Leonor compró las 5 llantas, instaló 4 y puso la otra en la cajuela, pero estaba demasiado nerviosa para calcular cuántos kilómetros debía utilizar cada llanta, cada cuántos kilómetros debía detenerse para intercambiarlas y poder llegar a Palenque, situada a 900 kilómetros de distancia de la ciudad de México.

¿Qué tenía que hacer Leonor para llegar hasta Palenque sin contratiempos?

El peso de un beso

Mientras las escenas de pánico se sucedían por todas partes, ante la inminente llegada del meteorito que destruiría al mundo, Elena tuvo un sueño extrañísimo en el que un sacerdote maya le decía: “Si pudieras averiguar cuánto pesa un beso, cuánto pesa una caricia y cuánto pesa una palabra de amor, te convertiría en sacerdotisa y te salvaría del fin del mundo”. Luego, en el sueño, el sacerdote colocaba 6 besos, 5 caricias y 4 palabras de amor sobre una báscula electrónica que de inmediato marcó 215 miligramos. Después, agregó 1 caricia, 2 palabras de amor y quitó 3 besos, con lo cual la báscula marcaba 240 miligramos. Finalmente, el sacerdote quitó 1 beso y 1 palabra de amor y agregó 1 caricia, marcando ahora la báscula 225 miligramos.

Al despertarse, Elena pensó un buen rato en su sueño y dijo en voz alta lo que pesaba 1 beso, lo que pesaba 1 caricia y lo que pesaba 1 palabra de amor. De inmediato, Elena apareció en medio de un selvático paisaje, rodeada del esplendor del imperio maya, y el sacerdote de su sueño la hizo sacerdotisa, salvándose así del fin del mundo.

¿Cuánto pesan 1 beso, 1 caricia y 1 palabra de amor, respectivamente?

¿Listos?

Justo un minuto antes de las 0 horas del día 28, el meteorito se detuvo y de uno de sus cráteres emergió un platillo volador. Dentro del platillo volador dos alienígenas estaban en una acalorada discusión: uno quería darle una oportunidad a la Tierra pues pensaba que los humanos, a pesar de todas sus guerras y problemas ambientales, podrían ser lo suficientemente inteligentes como para vivir en paz en el futuro; el otro alienígena lo dudaba y proponía demostrarlo eligiendo al azar a un ser humano y haciéndole una pregunta sencilla. El humano elegido resultó ser Poncho, quien fue teletransportado al interior del platillo volador y ahí, uno de los alienígenas le dijo: “Si me dices cuál es el único número que al sumarle 2 unidades el resultado de su cubo es 2 unidades mayor, no destruiremos la Tierra, pero si no sabes la respuesta, la destruiremos en un minuto más”.

Poncho hizo mentalmente algunas cuentas y respondió que el número era el 2. Un minuto después, los alienígenas destruían la Tierra.

¿Cuál debió de ser la respuesta de Poncho para que no destruyeran la Tierra en el 2012?

Soluciones al número anterior

Pelones al paredón. El resultado de dividir cualquier número por un medio es el doble del mismo número, por lo que la respuesta a la pregunta de Villa es 212.

Brigada contra división. Sumando la hora de camino al tiempo necesario para que las 2 brigadas juntas exterminaran a la división de “pelones” tendríamos que: cada hora, entre las 2 brigadas, exterminan (1/27) + (1/54) = 3/54 de división, por lo que en 18 horas habrán exterminado a la división entera. De aquí que Villa habrá empleado 19 horas y todavía no habrán llegado los refuerzos.

La trampa. Villa castigó a Filemón porque éste era velador del campamento y se supone que no debía dormir por las noches.

 

Antonio Ortiz

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