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15 de diciembre de 2018
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Retos

No. 159 Cascarrabias en la central

Disgustado

A sus 85 años don Juventino tenía un carácter de los mil demonios, al grado que todos los transportistas de verduras que llegaban a entregar mercancía a su bodega en la Central de Abastos lo conocían como “el viejito enojón”. Y es que desde la madrugada, en cuanto llegaba don Juventino a abrir la bodega, reprendía a sus chalanes que si porque habían llegado 3 segundos tarde, que si venían con cara de crudos o por cualquier motivo, por más insignificante que fuera. A los transportistas que llegaban a descargar cebollas, papas, zanahorias, lechugas y jitomates don Juventino también los regañaba porque la verdura venía demasiado verde, porque los jitomates estaban un poco magullados, porque las papas traían tierra... Una madrugada de viernes y ya con muchos berrinches acumulados durante la semana, don Juventino estalló de ira contra sí mismo al no poder acordarse de cuántos cargamentos ni de qué verdura le había comprado apenas unos minutos antes, junto con 5 cargamentos de jitomate, a su compadre Rogaciano. Después de estar insultándose y regañándose como media hora, uno de sus chalanes, el Negro, se le acercó y le preguntó qué le pasaba. Don Juventino rugió: “No me vengas ahora con preguntas estúpidas porque traigo tanto coraje que ya estoy cerca del infarto. Hace rato vino el idiota de Rogaciano y me vendió 5 cargamentos de jitomate y no sé cuantos más de otras verduras y de lo único que me acuerdo es que por todo le pagué 50 000 pesos”.

El Negro se quedó pensando unos momentos y le dijo a don Juventino: “Su compadre sólo trae cargamentos de jitomates o de cebollas y yo me acuerdo que el miércoles le pagó 20 000 pesos por 3 cargamentos de jitomates y 1 de cebollas, y que el jueves le pagó 30 000 pesos por 3 cargamentos de cebollas y 2 de jitomates, y si hoy le pagó 50 000 por 5 cargamentos de jitomates y quién sabe cuántos de cebollas, pues está fácil saber cuántos de cebolla compró”.

Nada más escuchar lo que le dijo el Negro, don Juventino estalló: “Y tú idiota ¿cómo lo vas a saber si ni yo mismo lo sé? Te voy a despedir por faltarme al respeto si ahorita mismo no me dices cuántos cargamentos de cebolla le compré a mi compadre”.

Si al lunes siguiente, el Negro continuaba trabajando en la bodega de don Juventino, ¿cuál fue la respuesta que dio?

Devastado

Después del incidente de los cargamentos de cebolla, don Juventino andaba francamente desolado y aguantaba todo tipo de burlas por parte de sus chalanes sin poner reparo alguno. Pero el colmo fue cuando una tarde, antes de cerrar la bodega, don Juventino le preguntó al Negro cuántos cargamentos y de cuáles verduras había comprado en la última media hora y éste le contestó: “Se la voy a poner fácil, como de niño de kínder. Fíjese bien. Compré muchos cargamentos, todos fueron de jitomates menos 2, pero también todos fueron de cebollas menos 2 y además todos fueron de zanahorias menos 2”.

Quién sabe si fue por la hora del día o por el tono burlón del Negro, pero don Juventino recuperó su mal humor y respondió: “Por supuesto que sé cuantos cargamentos son. ¿Crees que soy tarado o qué? Si no me dices exactamente cuántos cargamentos de verduras compraste, te voy a poner ahorita mismo de patitas en la calle”.

Si al día siguiente el Negro volvió a trabajar a la bodega de don Juventino, ¿cuál fue su respuesta?

Desesperado

Con el paso de los días, don Juventino no le quitaba de encima el ojo al Negro buscando cualquier pretexto para correrlo, pero el Negro no incurría en ningún error ni falta y hacía su trabajo de chalán perfectamente bien. Ya desesperado, una mañana don Juventino lo llamó y le dijo: “Ya me tienes harto y te voy a correr si no me dices cómo le harías para que la suma de 3 cifras iguales dé como resultado 60 y que los números no sean el 20”.  El Negro se quedó pensando un rato antes de responderle a don Juventino y, para variar, al otro día estaba allí, trabajando en la bodega.

¿Qué respuesta le dio el Negro a don Juventino?

Soluciones al número anterior

De buena cuna. La directora no tuvo que contratar a nadie más puesto que Yola, Goya, Sofía, Ana y Pepe podían cumplir con lo señalado por la bitácora.

De buena mesa. En el biberón de leche hay igual cantidad de té de manzanilla que de leche en el biberón de té de manzanilla.

De buen porte. Tanto a Ana como a Pepe les dijeron el número 1, y esto se deduce a partir de escribir las parejas de números, entre 0 y 9, que sumados se ajustan a que el resultado sea 2, 5 o 9. Después del primer minuto se eliminan las parejas que contengan números mayores a 5, después del segundo minuto se eliminan las parejas que contengan el número 3, en el tercer minuto las parejas que tengan el 2, en el cuarto las que tengan el 0, en el quinto las que tengan el 5, en el sexto las que tengan el 4, por lo que al séptimo minuto sólo quedará la pareja (1,1).

 

Antonio Ortiz

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