UNAM
18 de octubre de 2018
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¿Cómo ves?
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Retos

No. 17 De peones y mulas

Mientras estaban de vacaciones, Luis y Paco solían reunirse por las tardes en una cafetería. Aunque se conocían desde la primaria, ahora cursaban carreras distintas. En un esfuerzo por mantener puntos en común y la entrañable amistad que los unía, se fueron aficionando a jugar ajedrez y dominó.

Un jueves, ya entrada la noche, retaron a quienes se encontraban en la cafetería al siguiente juego: eliminando las dos casillas de los extremos de una de las diagonales del tablero de ajedrez, tenían que colocar las 28 fichas del dominó para que lo cubrieran por completo, al ocupar cada ficha dos casillas del tablero y sin importar la numeración. Ninguno de los otros jugadores pudo lograrlo, ¿cómo lo hicieron Luis y Paco?

Otro juego inventado por los dos amigos era ir colocando alternadamente las fichas de dominó sobre el tablero de ajedrez, ocupando también cada ficha dos casillas y sin importar la numeración; perdía el primero que ya no encontrara dos casillas juntas donde colocar una ficha. Sin embargo, después de varias partidas abandonaron el juego porque siempre perdía el que colocaba la primera ficha, ¿por qué les sucedía esto?

Al jugar dominó, Luis y Paco también descubrieron que si lograban colocar todas las fichas apegándose estrictactamente a las reglas del juego, éste siempre quedaba indistintamente cerrado y que, cuando eliminaban del juego cualquier ficha que no fuese una “mula”, éste no se podía cerrar y siempre quedaban en los extremos los dos números correspondientes a la ficha eliminada. Al terminar sus vacaciones, Luis y Paco visitaron la redacción de ¿Cómo ves? para preguntar por qué sucedía esto, ¿puedes explicarlo?

Soluciones del número anterior

Una partida de póquer

Cada jugador apostó el 20% de su fortuna personal; es decir, una quinta parte del total: el hombre joven apostó 150 millones; el viejo 100 veces más, por lo que apostó 15 000 millones, y el otro jugador, 50 veces menos que el viejo, por lo que apostó 300 millones.

Esto nos lleva a deducir la fortuna de cada uno de los hombre ricos: el joven tenía 750 millones; el viejo, 75 000 millones, y el otro jugador, 1 500 millones.

Los hombres jugaron tres rondas. El joven ganó a sus rivales la totalidad de sus fortunas: 75 000 millones al hombre viejo y 1 500 millones al otro jugador; en total, 76 500 millones. Como el hombre viejo y el otro jugador apostaron más de lo que tenían, cometieron un fraude, por lo que hubieran ido a la cárcel, si éste no hubiese sido un sueño.

 

 

Antonio Ortíz

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