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23 de agosto de 2017
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Retos

No. 221 Sueños en una noche agitada

Psadilla literaria

El día que le dejaron de tarea leer “Macario”, uno de los cuentos de El llano en llamas de Juan Rulfo, Antonio tuvo una serie de sueños extraños. En el primero estaba sentado frente a una coladera con una tabla en la mano esperando a que salieran ranas para apachurrarlas y que dejaran dormir a su madrina. Pero más que estar atento a si salía alguna rana o sapo, soñaba con los ojos verdes de Felipa. Mientras pensaba en esa belleza, decenas de ranas y sapos saltaban de la coladera y comenzaban a croar. Ahí el sueño se volvió pesadilla pues la madrina entraba a un cuarto donde estaba él con Felipa y lo regañaba por el ensordecedor croar. Y la pesadilla fue todavía peor cuando la madrina se transformó en una gigantesca cucaracha y comenzó a revolotear por el cuarto. En ese instante Antonio despertó bañado en sudor y con el corazón palpitándole fuertemente.

Antonio se levantó, fue a la cocina a tomar agua y regresó a dormir; minutos después comenzó a soñar que se le acercaba la bella Felipa preguntándole cuántas ranas y sapos habían escapado de la coladera si había salido una tercera parte más de ranas que de sapos, y entre todos los animales que salieron sumaban 4 800 patas. Al no saber cómo calcular el número de sapos y ranas, comenzó a angustiarse y despertó otra vez sudoroso y asustado.

¿Cuántos sapos y cuántas ranas habían salido de la coladera en el sueño de Antonio?

Callejones sinuosos

Cuando volvió a dormirse Antonio comenzó a soñar con la misma escena de la coladera, pero esta vez mientras esperaba a las ranas besaba a Felipa. De repente ella se transformó en la madrina y poco después en una cucaracha gigantesca. Antonio lograba zafarse como podía y correr por una calle empedrada y sinuosa en la que se escuchaban los aullidos de los perros del pueblo. Cuando se detuvo donde se bifurcaba la calle, estaban parados frente a él Macario y Pedro Páramo. Entonces comenzó a tener miedo pues Macario y Pedro lo observaban y parecían zombies. En eso escuchó la voz de su madrina que le decía: “Fíjate bien por cuál de los 2 callejones vas a seguir, Antonio, porque uno de ellos lleva a la habitación donde está Felipa, mientras el otro lleva a un baldío infestado de tarántulas y alacranes. Solamente puedes hacer 1 pregunta a uno de los 2. Macario y Pedro saben muy bien cuál es cual, porque cada uno vive al fondo de uno de ellos, y el que vive en el del baldío siempre dice mentiras cuando le preguntas algo.

Antonio estaba paralizado sintiendo que en cualquier momento moriría de asfixia. Finalmente logró despertar. Fue a la cocina por más agua y mientras observaba los pilotos de la estufa y uno se apagó, supo qué debía haber preguntado a Macario o a Pedro para saber cuál de los 2 callejones llevaba al cuarto donde estaba Felipa.

¿Qué pregunta tendría que haber formulado Antonio?

Monedas encuadradas

Al regresar a su recámara y quedarse nuevamente dormido, Antonio volvió a soñar que estaba sentado al lado de la coladera, pero esta vez tenía enfrente a Felipa que con una varita dibujaba un cuadrado en la tierra. Ella lanzó 12 monedas de 1 peso a la tierra y le dijo a Antonio: “Para que estemos juntos hoy debes acomodar estas 12 monedas a los lados del cuadrado de tal forma que en cada lado haya 3 monedas”. Antonio lo pensó unos segundos y acomodó las 12 monedas así:

“Ahora, debes acomodar las 12 monedas de tal forma que haya 6 monedas en cada lado”, le dijo Felipa. Antonio palideció mientras pensaba cómo acomodarlas y nuevamente despertó. Por más que pensó no encontró ninguna solución.

¿Se pueden acomodar las 12 monedas para que haya 6 en cada lado del cuadrado?

Soluciones al número anterior

Ensoñación
En términos de a, la operación planteada por el arriero se puede escribir como: a2 – (a + 1)(a – 1) = a2 – (a2 – 1) = 1, por lo que entonces Ana ha soñado 1 vez con Pancho.

Transformación
El 240 tiene 18 divisores además de sí mismo y el número 1: 2, 3, 4, 5, 6, 8, 10, 12, 15, 16, 20, 24, 30, 40, 48, 60, 80 y 120.

Aparición
La “niña” tenía 120 años de edad.

 

Antonio Ortiz

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