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17 de octubre de 2018
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Retos

No. 77 Megarretos

La megafiesta

De que hay gente rara, hay gente rara, y una de éstas es precisamente Pedro Páramo, quien se distingue de todos los seres humanos por que nunca pregunta la hora directamente, ni trae reloj alguno y, sin embargo, siempre está preocupado por saber la hora exacta en cada momento.

Un sábado llegó desde la mañana a casa de su amigo Fidencio Pedro, para ayudarle a preparar la primera megafiesta del ve­rano. En cuanto llegó vio que el enorme reloj de péndulo que había en la sala de su amigo estaba detenido. De inmediato le sugirió que lo pusieran en hora, sobre todo considerando que se acababa de bajar del camión y antes de bajarse vio que el reloj del camionero marcaba 10 para las 12 y, si se daban prisa, podrían ponerlo en hora con las campanas de la iglesia cercana que sonaban a las 12. Dicho y hecho, rápidam­ente le dieron cuerda al reloj y en cuanto comenzaron las campanadas, lo pusieron a las 12, aunque Fidencio le advirtió a Pedro que el reloj funcionaba un poco mal puesto que cada hora se adelantaba cuatro minutos.

Justo al anochecer, cuando comenzó a llegar la gente de la fiesta y, a pesar de la música ensordecedora, el ir y venir de las chavas y las carcajadas de sus compa­ñeros, entre baile y baile, Pedro le echaba una mirada al reloj, hacía sus cálculos y, ya sabiendo la hora que era, se echaba un tequilita.

Todo iba bien para Pedro hasta que poco después de las 12, se sentó en un sofá y se quedó profundamente dormido. No sabía cuántas horas habían pasado cuando alguien lo despertó y, con los ojos legaño­sos, vio que toda la casa lucía destrozada y que incluso el reloj de péndulo estaba en el piso, casi completamente destruido, y marcaba las 4:48. Muy preocupado Pe­dro le preguntó a Fidencio si sabía a qué hora habían tirado el reloj. Su amigo le contestó que hacía una hora y media que había sucedido. Entonces Pedro abrió una ventana, escuchó el canto de un gallo, y respiró con alivio al deducir fácilmente la hora que era.

¿Lo puedes deducir tú?

La megabomba

Cuando Mario Rosales, mejor conocido como “el matemático terrorista”, estaba demostrando a sus alumnos cómo des­activar una megabomba de tiempo, cayó desmayado porque no había desayunado su supercereal megavitaminado. Todos los alumnos se quedaron boquiabiertos y paralizados del terror: el mecanismo de detonación de la bomba estaba conectado a un reloj digital que tenía nada más y nada menos que 50 cables numerados del 1 al 50. En clases anteriores Mario les había enseñado a desactivar las bombas cortando ciertos cables específicos que siempre obedecían a una serie matemática. Pero en este caso, ¿cuál era la serie?

Uno de los alumnos buscó en los bolsillos de Mario y encontró un papelito en el que se leía: “Cables que se deben cortar para desactivar la megabomba: 1, 3, 7, ___, 21, 31 y 43”.

Por desgracia en el papelito había caído una gota de sudor del alumno sobre el número del cuarto cable que se tenía que cortar y ya no se podía saber cuál era.

¿Cuál es el número de cable que hay que cortar para que no estalle la megabomba?

La megasuma

¿Por qué si Pepito le agregó un uno al número veinte obtuvo el número dieci-nueve?

 Soluciones del número anterior

Academia de la Lengua. La letra siguiente es N, porque cada par de letras corresponde a la inicial y letra final del nombre de cada planeta del Sistema Solar.

Nuera para mi hijo. Se casó con Tania porque era a la única que podía invitar a cenar con 8 rublos.

Vive y deja vivir. 13.5 metros. Una manera de solucionar este problema es calcular la velocidad que debe tener el gusanito para recorrer 54 metros en 4 horas.

 

Antonio Ortiz

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