Ojo de mosca 328
Miedo a la muerte
Martín Bonfil Olivera
Mosca helicóptero. (Scaeva sp.) Clase: Insecta. Subclase: Pterygota.Filo: Endopterygota. Orden: Diptera
El filósofo Fernando Savater dice que el momento en el que una persona se vuelve realmente humana es cuando se da cuenta de que es mortal, de que un día también va a morir.
Es un momento impactante en la vida de cualquiera, porque el temor que los seres humanos tenemos a la muerte repentinamente deja de ser lejano y abstracto y se vuelve tremendamente personal: todos, algún día, vamos a morir.
El temor a la muerte parece muy natural. Pero, aunque básicamente todas las formas de vida muestran alguna forma de “instinto de supervivencia”, hasta donde sabemos los humanos somos la única especie que es consciente de su propia mortalidad. Por eso, a lo largo de nuestra historia todas las civilizaciones han buscado formas de eludir la muerte.
En su reciente libro Por qué nos morimos el premio Nobel de química Venki Ramakrishnan explora el tema de la muerte y el envejecimiento desde el punto de vista científico, y entre muchos otros temas se pregunta por qué es necesaria, biológicamente hablando, la muerte. Por qué los organismos vivos estamos condenados, tarde o temprano, a desaparecer como individuos.
Una de las cosas que explica es que no en todas las especies la muerte es la parte final del ciclo de vida. La gran mayoría de los organismos unicelulares —bacterias, arqueas y muchos protozoarios y hongos— en realidad no mueren como células individuales (excepto de manera accidental), sino que se reproducen asexualmente, dividiéndose en dos células hijas. La célula original no perece, sino que se convierte en dos nuevos individuos.
¿Cómo surge entonces la muerte en el mundo viviente? En palabras de Ramakrishnan, “En cierto sentido, ¡podríamos decir que la muerte es el precio que pagamos por el sexo!” En las especies con reproducción sexual los distintos genes de cada progenitor se mezclan y reparten en nuevas combinaciones, lo que produce mayor variabilidad en su descendencia. “El sexo evolucionó porque es un mecanismo eficiente para lograr variación genética en la descendencia, al producir diferentes combinaciones de genes de cada progenitor, lo que permite a los organismos adaptarse a un entorno cambiante”, concluye Ramakrishnan.
Pero saber que la muerte es un fenómeno natural y que tiene una utilidad evolutiva no nos quita el miedo a morir. Pensando en ello, Savater nos dice que en vez de temer a la muerte deberíamos alegrarnos por haber tenido la suerte de nacer y estar vivos, algo que nos hace muy especiales: muchos otros individuos que podrían haber nacido en nuestro lugar nunca llegan a existir. El biólogo Richard Dawkins comparte la misma idea: “Vamos a morir, y eso nos convierte en los afortunados. La mayoría de la gente no morirá nunca, porque no va a nacer nunca.”
Probablemente para muchas personas sea poco consuelo (la ciencia suele ser inadecuada para calmar ansiedades existenciales; quizá por eso existen las religiones). Aceptar la muerte como parte del ciclo de la vida es, después de todo, una forma de convertirnos en humanos maduros y completos.












