1 de noviembre de 2026 1 / 11 / 2026

Ojo de mosca 336

Accidentes

Martín Bonfil Olivera

Mosca de la zanahoria. Psila rosae. Clase: Insecta. Subclase: Pterygota. Filo: Endopterygota. Orden: Diptera

Los accidentes son, por definición, impredecibles. Bien lo sabe quien escribe esta columna, que recientemente sufrió uno que lo tuvo fuera de circulación por varios meses.

La palabra “accidente” proviene del latín accĭdens, que significa “lo que sucede”; un accidente es “lo que le cae a uno encima, lo que le ocurre por casualidad”. Para la Real Academia Española es un “suceso eventual o acción de que resulta daño involuntario para las personas o las cosas”.

Y en efecto, los accidentes ocurren cuando uno menos lo espera, y no importan las precauciones que se tomen, nadie está a salvo de sufrir uno en cualquier momento. En ese sentido, parecen ser también inevitables.

Pero… ¿no es la ciencia un método que nos permite estudiar los fenómenos para poder entenderlos y predecirlos? ¿No podría aplicarse a resolver el problema de cómo predecir y hasta evitar los accidentes?

El problema es que los poderes predictivos de la ciencia suelen ser más precisos para describir fenómenos generales que casos particulares. Puede predecir la probabilidad de lluvia en una ciudad en un día y hora determinados, pero esa probabilidad —como bien sabemos— dista de ser una certeza. Puede predecir la probabilidad de que surja una pandemia en cierto periodo de tiempo, pero no exactamente cuándo se presentará. Y tampoco puede avisarnos si hoy es mejor no salir de casa porque corremos el riesgo de ser atropellados.

La ciencia resulta, pues, poco apta para prevenirnos de si hoy vamos a sufrir un accidente o para decirnos cómo evitarlo. Pero eso no quiere decir que no nos ofrezca nada de utilidad.

Por el contrario, el estudio científico y riguroso de los accidentes ha llevado a identificar varios factores importantes en su comprensión y prevención. Por ejemplo, hoy se sabe que el concepto de “accidente” como algo a la vez involuntario, inevitable e inesperado no ocurre con tanta frecuencia como pensaríamos. Hay muchos factores de riesgo relacionados con los accidentes: fallas humanas, desperfectos mecánicos, condiciones ambientales, etcétera. Se estima que hasta 80 % de los accidentes son en realidad causados por errores humanos: descuido, mal cálculo o simple tontería. Esto también lleva a cuestionar la idea de que los accidentes “no tienen responsables”.

El estudio de los factores que rodean a los accidentes en los distintos ámbitos, como el doméstico, el laboral o el deportivo, pasando por los de tráfico y los industriales, ha llevado a identificar patrones relacionados con su incidencia. Y esto, a su vez, lleva a poder modificar las condiciones que los propician, por ejemplo, mejorar las señales de tránsito y el diseño de las calles para disminuir la probabilidad de que ocurran choques o realizar campañas de concientización para evitar que las personas realicen actos inseguros. De hecho, hoy existe la disciplina de la accidentología, que se dedica precisamente a estudiar y prevenir estos sucesos imprevistos e indeseables.

Nunca está de más ser precavidos, aunque al final, como dice el moderno refrán, “Si te toca, aunque te quites, y si no te toca, aunque te pongas.”

Logotipo Facebook
Logotipo Twitter
Logotipo YouTube
Logotipo Instagram
Logotipo Spotify
Logotipo tiktok

Síguenos en nuestras redes sociales

Imagen de Ciencia a domicilio
Imagen de Suscripción a la revista
Imagen de Universum
Imagen de Ciencia UNAM