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Maia F. Miret
Ilustración: El Dee
En julio nos subimos al fervor mundialista, pero desde la ciencia. En concreto, hablamos de las adaptaciones evolutivas que nos hicieron expertos en carrera larga, capaces de procesar grandes cantidades de información y planear al vuelo jugadas complejas (y, con el entrenamiento y la alimentación adecuados, buenos para los esprints). Entre esas adaptaciones están nuestros glúteos, los más desarrollados de toda la familia de los simios, y nuestra corteza frontal, pero no son las únicas. En “Cuerpo, cerebro y sangre por el futbol” Fabiola Murguía te explica por qué puedes desde echar una cascarita hasta correr 90 minutos o más y, con suerte, anotar uno o varios goles, y por qué te emociona y padeces cuando te toca estar del lado del espectador.
Julio no es temporada de sismos. No hay temporadas de sismos: eso es un mito. ¿Sabes cuál es otro mito muy repetido hasta en los medios? Que son puramente oscilatorios o trepidatorios. En “Ni oscilatorio ni trepidatorio” Caridad Cárdenas te cuenta por qué, de dónde salió esa idea y por qué a veces sentimos más el movimiento horizontal o el vertical cuando se mueve la tierra.
Y en “Hasta que la extinción nos separe” Jose Alberto Hernández Martínez y José Antonio Ibarra García nos hablan de qué ocurre con la coextinción de parásitos y sus hospederos, y por qué más que celebrarla habría que lamentarse de perder la oportunidad de saber más unos y otros.
Gracias a todas las personas que han enviado sus imágenes a la convocatoria “Cómo vemos” en América Latina; por favor sigan haciéndolo, y no se pierdan nuestro nuevo programa de webinars para que puedan conversar con sus científicos favoritos.
Maia F. Miret












