7 de junio de 2026 7 / 06 / 2026

Ráfagas 331

Ráfagas

María Luisa Santillán

Ilustración: revista ¿Cómo ves?

Babuinos celosos

Los celos son una emoción compleja que los humanos manifiestan cuando sienten amenazada su relación con otra persona. Entre hermanos pueden presentarse cuando compiten por la atención de uno de los progenitores, pero hasta el momento se había estudiado poco su presencia en animales. Un estudio realizado por la Universidad de Montpellier y el Instituto de Ciencias Evolutivas de la misma ciudad mostró que los babuinos jóvenes presentan comportamientos similares a los celos cuando ven a su madre cuidar a uno de sus hermanos. Para esta investigación se estudiaron babuinos salvajes del Parque Natural Tsaobis, en Namibia.

Los científicos observaron a las madres babuino durante dos actividades específicas: cuando acicalaban a sus crías y cuando estaban descansando. Registraron los comportamientos de otros miembros de la familia en ambas situaciones (morder, empujar, gruñir, golpear, solicitar mayor atención, etcétera), y encontraron conductas parecidas a los celos entre hermanos humanos.

El estudio sugiere que los babuinos jóvenes se acercan más a su madre cuando acicala a un hermano que cuando no. También que las crías interrumpen más este ritual de aseo cuando el hermano acicalado es más joven, es del mismo sexo o es de los “favoritos”, es decir, que recibe más atención materna. Por cierto, se observó que cuando un babuino joven interrumpe a su madre ésta muy pocas veces le hace caso. Los resultados de este estudio, publicado en Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, respaldan la idea de que los babuinos pueden experimentar celos, destacan la importancia de estudiar las emociones animales directamente en su entorno natural y aportan al campo de la ecología de las emociones sociales en primates no humanos.

Babuinos celososlarraend./Shutterstock

Ellos las prefieren humanas; ellas, neandertales

Tras descubrirse que los neandertales y los humanos modernos se aparearon —y que, debido a esto, hoy las personas de origen no africano tienen hasta 4 % de adn neandertal en sus genes—, quedaba una pregunta: por qué los humanos modernos tienen poco o nada de este adn en sus cromosomas X (que junto con el Y determinan el sexo en los humanos y en los mamíferos). Una hipótesis contemplaba que algunos genes neandertales fueran biológicamente “tóxicos” para los humanos, por lo que la selección natural los eliminó. Sin embargo, una investigación dirigida desde la Universidad de Pensilvania encontró una explicación más social que biológica: las preferencias de apareamiento. Al parecer, los hombres neandertales y las mujeres humanas tendían más a aparearse que las mujeres neandertales y los hombres humanos, aunque no sabemos qué tan consensual era esto.

Para este trabajo los investigadores analizaron adn humano moderno conservado en tres poblaciones neandertales —Altai, Chagyrskaya y Vindija— y los compararon con datos de genomas africanos diversos que no tuvieron contacto con un neandertal. Encontraron un exceso de adn humano moderno en el cromosoma X de los neandertales, contra lo que ocurre en las poblaciones humanas actuales. Para los científicos esto sólo podía explicarse por un sesgo sexual. Las mujeres tienen dos cromosomas X (XX) y los varones uno X y otro Y. Al aparearse machos neandertales y mujeres humanas, más cromosomas X humanos entrarían en las poblaciones neandertales y menos cromosomas X neandertales se agregarían a los genes humanos. Estos hallazgos, publicados en la revista Science, muestran la importancia de las interacciones sociales en la evolución humana.

Ellos las prefieren humanas; ellas, neandertalesRoni Setiawan/Shutterstock

Silbar más cantar igual a relinchar

El relincho del caballo es uno de sus sonidos más característicos, pero cómo lo produce era un misterio. Una investigación dirigida desde la Universidad de Copenhague encontró que el relincho es un caso de "bifonación": la emisión simultánea de dos sonidos, uno grave y otro agudo. Es como cantar y silbar al mismo tiempo. Aunque se sabía que la frecuencia baja proviene de la vibración de las cuerdas vocales como en los humanos, el origen de la frecuencia alta era un enigma: un mamífero del tamaño de un caballo no debería emitir sonidos tan agudos (la frecuencia de la voz tiene que ver con el tamaño de la laringe).

El equipo de investigación recopiló datos de la anatomía vocal de los animales y realizó análisis acústicos. Entre sus resultados encontró que los caballos generan el sonido de alta frecuencia por un silbido que se produce en la laringe. El relincho es una combinación de silbido laríngeo y vibración de las cuerdas vocales. El estudio, publicado en Current Biology, destaca que los caballos son la primera especie de mamíferos grandes que se sabe que emite dos sonidos al mismo tiempo y que la bifonación evolucionó para transmitir múltiples mensajes independientes simultáneamente.

Silbar más cantar igual a relinchar3dMediSphere/Shutterstock

Cómo afecta la contaminación lumínica a las especies

La luz artificial nocturna tiene varios efectos en los animales. Puede alterar su fisiología, comportamiento y distribución geográfica, además de perturbar los ciclos naturales del día y la noche, los ritmos circadianos, las interacciones depredador-presa y la reproducción de varias especies. Un estudio realizado en la Universidad de Chiba, Japón, encontró que este tipo de luz también es un factor determinante en la diferenciación ecológica de dos especies de isópodos: Ligia laticarpa y Ligia furcata, que habitan en la bahía de Tokio. Los isópodos son una familia diversa de crustáceos. Los del género Ligia sirven para analizar el efecto de la luz artificial nocturna porque viven en los litorales y malecones, sitios en los que es común este tipo de alumbrado.

Para este trabajo, publicado en la revista pnas Nexus, se examinó la influencia de la contaminación lumínica artificial nocturna y de la actividad humana en la diferenciación genética y ecológica de ambas especies. Los hallazgos sugieren que la luz artificial nocturna ha impulsado la separación de especies en los sistemas costeros, pues L. laticarpa prospera sobre todo en las zonas interiores de la bahía que están muy iluminadas, mientras que L. furcata medra en las exteriores, que están más oscuras. Se encontró además que la exposición prolongada a la contaminación lumínica artificial nocturna redujo el crecimiento y los niveles de actividad en L. furcata, pero tuvo efectos limitados en L. laticarpa, lo cual sugiere que las perturbaciones humanas moldean los procesos evolutivos filtrando especies según su capacidad de respuesta a entornos alterados. Así, los autores proponen que la planificación urbana debe considerar el impacto de esta iluminación en la biodiversidad para favorecer la conservación de los ecosistemas costeros.

Cómo afecta la contaminación lumínica a las especiesLigia laticarpa. Tyus Ma/ Flickr

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