De entrada 320
De entrada
Maia F. Miret
Foto: revista ¿Cómo ves?
Seguro ustedes son demasiado jóvenes para recordarlo, pero a mí me tocaron los sismos del 79 y del 85, la invención del protocolo “No corro, no grito, no empujo” para desalojar edificios (hasta se rumora que se diseñó en mi escuela, pero no sé si sea cierto) y desde luego la inauguración de la alerta sísmica en 1991. Tras décadas de limitarnos a reaccionar cuando ya sentíamos un terremoto bajo los pies, esos segundos o hasta un minuto de ventaja que te concede la alarma, alimentada por una red de sensores que se extiende por varios puntos del país, se sintieron como magia. Pero no son magia, claro: son pura física. En su texto, Caridad Cárdenas, nuestra sismóloga de cabecera, nos explica qué ondas con las ondas magnéticas y mecánicas y por qué parece que vivimos un instante en el futuro en cuanto empieza a sonar ese “ooonccc, ooonccc” por toda la ciudad.
Hablando de viajes en el tiempo, acompáñenme al Pleistoceno Inferior a conocer a Pink, un individuo de una especie humana que vivió hace más de un millón de años en lo que hoy es Burgos, España. Nos cuenta sobre su descubrimiento Rosa Huguet, la directora de la excavación de Sima de los Huesos, en Atapuerca, un conjunto de cavernas en donde se ha reescrito mucho de lo que sabíamos sobre la evolución humana. Descubran, entre otras cosas, qué se siente sostener entre tus manos el rostro más antiguo de Europa que se ha descubierto hasta ahora.
Y hablando de hacer descubrimientos extraordinarios, hasta donde sabemos no hay vida en Marte. Pero la noticia interesante es que cada vez entendemos mejor cómo buscarla: no vamos a ver un marciano o un microbio vivo vagando por las dunas del planeta rojo, sino moléculas particulares que probablemente vengan de los procesos metabólicos de los seres vivos. Y todo esto con métodos indirectos, porque hasta ahora sólo hemos mandado robots y no está claro que pueda llegar pronto un astronauta cargando un laboratorio portátil.
Y esto es julio para ustedes. Disfrútenlo y prepárense para agosto, que viene con todo.
Maia F. Miret












