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Maia F. Miret
Ilustración: revista ¿Cómo ves?
Este mes de septiembre tenemos una colección de animales mexicanos verdaderamente magníficos, aunque tal vez no los que te imaginas. En “Caminos de Michoacán y huellas de dinosaurios” Carlos A. Hernández-Luna y Alejandro H. Marín-Leyva nos presentan a algunos de los antiguos pobladores de este estado de la república (tan antiguos que México aún no había cobrado su forma actual gracias a la acción de las placas tectónicas). Aquí hubo dinosaurios que sin duda te suenan: hadrosaurios, parasaurólofos, saurópodos, alosaurios, tiranosaurios… La paleontología mexicana tiene más de un siglo, y las historia que cuentan estos seres es de gran importancia para entender su evolución en nuestro continente.
Más recientes, pero no menos impresionantes, son las serpientes venenosas que viven hoy en nuestro país. Sus venenos son una auténtica biblioteca de proteínas con funciones e historias evolutivas únicas y fascinantes. En “El tesoro químico de las serpientes de montaña” Emiliano Vázquez y Edgar Neri-Castro nos cuentan cómo se estudian y para qué, de qué forma actúan y por qué un solo antiveneno ayuda a contrarrestar el efecto de la mordedura de tantas especies distintas, incluyendo algunas que apenas comenzamos a estudiar y que ya nos están sorprendiendo.
Y aunque no son animales de México, “Cuasicristales y cuasicientíficos: Cómo una historia del pasado puede darnos pistas sobre la ciencia de hoy” está protagonizado por personajes interesantes: unos químicos que descubren algo que parecía imposible, otros químicos que dicen que de ninguna manera y en el centro de la discusión unas moléculas que no tienen la culpa de nada y que revolucionaron la forma en la que pensamos sobre los cristales. Su autor, Juan Manuel Ramírez de Arellano, también es monero, así que busca sus cómics (algunos de divulgación).
Y que vivan los seres que nos dieron patria.
Maia F. Miret













