Ráfagas 333
Ráfagas
María Luisa Santillán
Ilustración: revista ¿Cómo ves?
Detectan acelerado hundimiento de la cdmx
La misión nisar, un satélite construido entre la nasa y la Agencia Espacial India, ha detectado en tiempo real cambios de la superficie terrestre de la Ciudad de México. Los datos que proporcionó permitieron establecer que existen áreas en el Oriente de la capital mexicana que se hunden más de dos centímetros al mes, como la zona del Aeropuerto Internacional Benito Juárez y el lago de Chalco. nisar está integrado por dos radares, uno cuya señal penetra zonas de vegetación densa y el otro que ve más allá de vegetación pequeña, como áreas agrícolas o pastizales. Este potente satélite es capaz de detectar movimientos del terreno como hundimientos, elevaciones y deslizamientos, durante el día o la noche y en cualquier condición climática (con lluvia, truenos o nubes); puede hacer este monitoreo con precisión y rapidez gracias a que sobrevuela el área de interés varias veces al mes.
Los datos analizados fueron recopilados entre el 25 de octubre de 2025 y el 15 de enero de 2026, durante la temporada seca de la cdmx, según un comunicado de la nasa. Enfatiza que las causas del hundimiento son el bombeo de agua subterránea de la ciudad y el desarrollo urbano, que han compactado mucho el lecho lacustre bajo el terreno. Destaca que desde 1925 se ha reportado el hundimiento de la capital del país, y entre las décadas de 1990 y 2000 se reportó que podía alcanzar 35 centímetros al año en algunas áreas, lo cual cuasa daños en transporte público como el Metro, carreteras, edificios, etcétera. El informe también subraya que uno de los ejemplos más significativos de esta situación es el Ángel de la Independencia, monumento inaugurado en 1910 y al que desde entonces se le han tenido que añadir 14 escalones por el hundimiento del suelo.
nasa/jpl-Caltech/David Bekaert
Crean mapa del olfato
El olfato es uno de los sentidos que nos permiten percibir nuestro entorno, experimentar sensaciones placenteras, rememorar momentos especiales o incluso entrar en alerta ante olores que pueden ser un peligro. A pesar de su importancia ha sido muy poco estudiado, y no se contaba con un mapa de los receptores del olfato, aunque sí los hay del ojo, el oído y la piel. Científicos del Instituto Blavatnik de la Facultad de Medicina de Harvard analizaron alrededor de 5.5 millones de neuronas de más de 300 ratones y descubrieron qué receptores olfativos se expresan en las neuronas de la nariz y dónde. Con esta información crearon el primer mapa del olfato, que muestra que las neuronas están muy bien organizadas en franjas horizontales desde la parte superior hasta la inferior de la nariz, según el tipo de receptor que poseen. Además, encontraron que los receptores de la nariz coinciden con los del bulbo olfativo del cerebro, lo que permitirá conocer cómo llega la información desde la nariz hasta el cerebro.
El trabajo detalla que el ácido retinoico (que ayuda a controlar la actividad genética) es fundamental para este mapa olfativo, y que un gradiente de este ácido guía a las neuronas para expresar receptores olfativos específicos. Contar con un mapa de esta clase es fundamental para desarrollar terapias enfocadas en la pérdida del olfato; los investigadores esperan en un futuro saber por qué las franjas horizontales del mapa se organizan así. Esta investigación se publicó en la revista Cell.
David Brann – Datta Lab
Objeto transneptuniano con atmósfera
Un equipo de astrónomos amateurs y profesionales japoneses descubrió que un pequeño mundo congelado tiene una atmósfera entre 5 y 10 millones de veces más delgada que la terrestre. Este mundo lejano, catalogado como un plutino y conocido como 2002XV93, pertenece al cinturón de Kuiper, más allá de la órbita de Neptuno. Se creía que el único objeto transneptuniano (otn) con atmósfera era Plutón, pues los otros otn conocidos son mucho más pequeños y su gravedad no es suficiente para retener los gases (2002XV93, por ejemplo, tiene un diámetro de alrededor de 500 kilómetros, mientras que Plutón mide 2 377 kilómetros de diámetro), además de que son muy fríos.
Para realizar este hallazgo se utilizaron datos recopilados el 10 de enero de 2024 con tres telescopios en distintas zonas de Japón. Las observaciones coincidieron en que cuando 2002XV93 pasaba frente a una estrella su luz disminuía y la atenuación del brillo estelar podría indicar que el objeto está rodeado de una atmósfera débil. Se sugiere que esta atmósfera podría estar integrada por metano, nitrógeno o monóxido de carbono. El estudio, publicado en la revista Nature Astronomy, fue liderado por el Observatorio Astronómico naoj Ishigakijima y sugiere que este tipo de objetos pueden tener una atmósfera por actividad volcánica o por el impacto de un pequeño objeto helado; el hallazgo invita a revisar la idea tradicional de que las atmósferas densas globales se forman sólo alrededor de planetas más grandes.
Ko Arimatsu/naoj/ap Photo/picture alliance
Limpieza cerebral
El ejercicio tiene muchos beneficios para la salud física y mental, pero un estudio reciente también le atribuye grandes ventajas para la salud cerebral. Este efecto positivo se logra por medio de dos mecanismos. El primero ocurre cuando los músculos abdominales se contraen (como cuando caminamos o realizamos otra actividad física) y comprimen una red de venas que mandan la sangre desde el abdomen hacia la médula espinal. Esta presión ocasiona que el cerebro se desplace ligeramente en el cráneo y que el líquido cefalorraquídeo fluya mejor a través de él. Esta dinámica contribuye a eliminar los desechos neuronales, lo cual puede proteger este órgano de trastornos neurodegenerativos.
Los investigadores pudieron comprobar este efecto en ratones y mediante simulaciones computacionales. Lograron ver el movimiento del cerebro en los animales mediante técnicas de imagen con las que obtuvieron modelos tridimensionales de alta resolución de los órganos completos y confirmaron la relación entre la contracción abdominal y el movimiento cerebral. Luego realizaron simulaciones por computadora para determinar cómo fluye el líquido cefalorraquídeo entre las distintas membranas cerebrales y elimina los desechos. Esta investigación fue dirigida desde la Universidad Estatal de Pensilvania y se publicó en la revista Nature Neuroscience.
3dMediSphere/Shutterstock












